jueves, 22 de diciembre de 2011

3


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inhalar profundamente
la felicidad revuelta en tu pelo

de eso se trata estar vivo
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lunes, 19 de diciembre de 2011

Dos poemas (De "Canciones pendulares").

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1


venís
mujer
a instalarte en mis raíces

y aunque alguna vez te fueras
siguiendo el rumbo del viento

permanecerías ceñida
al sutil hilo
que te teje a mi sangre



2

ilusos
inocentes
maniataban la pasión

la ceñían a un tequiero

pero no
no
claro
no

el río desbordó brutalmente su cauce
inundándolos enteros
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domingo, 18 de diciembre de 2011

Sin título

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[En el centro del pecho se demora el artefacto malsano].

Casi las tres de la mañana. Apoyo mis pies descalzos en el suelo. El frío nada tiene que hacer. Y el tiempo, por su parte, es un sortilegio que saboreo en cada bocanada de aire espeso. No siento nada. No se eriza mi piel. En mi cabeza no tramo soluciones posibles. Pienso en lo injusto, simplemente.

Hacía algo más de nueve años que no sucedía. Pero ahora no temo (como aquella última vez). Espero que retome el ritmo, o se detenga de una puta vez. De una puta vez y para siempre.

Pienso en lo injusto, simplemente. En lo injusto que será no poder mirar a los ojos a la muy hija de puta, antes de que me aseste el ladrido final. Y eso me inquieta.

Y por mucho que me empeño, nada devuelve el sórdido estruendo paulatino, o la ira que me remonta al vientre circunspecto donde un líquido urgente horadaba mis angustias.

Sé perfectamente que aquí, en este artilugio del tiempo, estaré solo siempre, rabioso, desafiante, para que realmente le cueste.

martes, 13 de diciembre de 2011

3

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con la sangre
desesperada
en los conductos acuosos

te espero


Otra manera sería suponer la noche entera, con toda su vertical sombra. Suponer el techo a dos aguas de esta casa venida a mía. De esta casa enclavada en la ladera este de un cerro que recibe los embates que depositan las lluvias estivales, antes de atravesar el valle y perderse en la selva repleta de azares e incertidumbres. Las lluvias, por supuesto. Las lluvias se quedan aquí. O al menos en parte. Y son la excusa suficiente para iniciar ese extrañamiento, esa desesperación que suponen los versos iniciales. Y claro, sí. Vas a venir. Vas a renegar por el humo que puebla la casa, y cuelga particularmente de las telas de araña del techo (es alto, no tengo alternativa). Vas a propinarme una amorosa puteada por el caos de los libros leídos a medias y diseminados por cuanta superficie horizontal exista. Porque no puedo con mi genio y anoté el plan para un poema entre tus cuentos de Bolaño. Por mi manía de doblar el vértice de la hoja hacia la página en donde dejo mensajes, en donde escribo pistas. Y sí, que mi cuaderno rojo, que una hoja de máquina en blanco, que la libretita anillada que te regalé, que con lápiz tal vez, pero con una lapicera definitivamente no. Y yo sé que tendrás razón. Y no podrás sostener tu papel de mujer ruda y renegona y se te escapará seguramente una sonrisa y yo te sabré nuevamente mía y vos lo sabrás también. Y, seguramente, mientras los recojas para ordenarlos en la biblioteca, supondrás el tránsito de mis huesos por la casa, mi trashumancia. Vendrás. Vendrás a alimentarme la bestia, a domesticarla. A recordarme que hay más, que siempre hay más. Vendrás. Y yo te voy a esperar con efervescencias propias para la ocasión, con temores. Entonces la vertical sombra será nuestra.

Pero ahora no. Ahora es la tarde. Yo no voy a tocar nada. No voy a mover nada. Voy a permanecer inmóvil, balanceando sólo mis ojos, al borde de la hamaca donde soplo nubes grises y les invento formas. No toco nada, no.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pequeños mundos quelonios

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Flora abismal


Estoy sentado aquí, bajo mi propia sombra. Y una mujer me crece en todo el cuerpo.





Fauna abismal

He enraizado mis pies sólo para criar pájaros que aleteen el aire de tu pelo.





Si pudiera explicarte…

Estoy preso. Preso. Preso. Atado. Ligado. Maniatado. Soy árbol, ergo: vuelo.





Conexión

Mi pierna derecha es, aquí, la raíz que, al contraerse, arquea tu brazo izquierdo, allá.





Sucesivamente (otro)

Asirunirhilvanar. Que cada palabra sea raíztroncoramatallohoja, y que el círculo cierre, sucesivamente. Y nos envuelva.
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24

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un día fui un pájaro

a veces
hace años
solía enarbolarme

aunque nací siendo pez
no caben dudas

hoy
sin embargo
repto
curiosamente
sin ser saurio

con condición bípeda
me anclo a unos prismas
que dan contorno
a un mundo borroso

y aunque viajo
en el tenaz humo del tabaco
o en el líquido urgente

extraño
por momentos
la suculenta libertad
del verde
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lunes, 5 de diciembre de 2011


26


sé que cuesta caro
buscar el desborde alado

y ser aire y nube
y llevarte conmigo
aunque no vengas




27

enmascaro el tañido
del ajenjo
disimulando
lo sutil

lo que aquí queda
o quedará

una mancha en esta mesa
una risa suculenta
y una promesa desecha

recobrará en algún tizne ajeno
el súbito sabor de una dulzura
que no nos permitimos
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domingo, 4 de diciembre de 2011

22

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en el borde de tu boca
vacilo