domingo, 30 de enero de 2011

19

.
No sé si lo supiste, o tal vez lo sospechaste. Pero yo vi tu pelo de costado, cayendo sobre tu frente, y tu sonrisa tenue ante la sorpresa que generaba el texto que escribías en tu cuaderno, recostada en la cama. Yo vi tu muslo oeste, y lo recorrí de polo a polo, como un explorador sediento; vi tu cielo, volando, el mar que hay en tus ojos.

No sé si asumiste que el escalofrío que te ovilló contra la almohada era el barco de mis manos navegándote íntegra. Yo no lo sé. Lo que podría asegurar, sin embargo, es que, tu última noche ahí, fue tu primera aquí.



(De "Las horas huecas", 2011).

viernes, 28 de enero de 2011

14*

.
el cauce sanguíneo
evadiendo todo posible
rigor literario
nos une
en una distancia
repleta
            de voses
            y yoses

y esa danza
de tus piernas
y las mías
enredadas
le roban tiempo
al tiempo
que
cómplice
nos deja ser
esta noche



*Anoche, ocurrían terremotos en algún lugar del mundo. En otro, la muerte se hacía un hueco para abalanzarse mejor. Pero aquí, aquí, el mundo, anoche, dejó de existir, y sólo fuimos vos y yo. Por fin dos. Por fin uno.


(De "Las horas huecas", 2011).

martes, 25 de enero de 2011

12

Todas las mañanas, cuando abro los ojos, me siento en la cama y tiro del hilo. No sé si es para acercarte un poco más o para que sientas el tirón y te des cuenta que, del otro lado, estoy yo.


(De "Las horas huecas", 2011).

sábado, 22 de enero de 2011

LLAMADO A TU SOLIDARIDAD (literatura nula, nula, nulísima)

.                               
                                                  A Guillermo Iglesias, desaparecido en acción.



Yo no lo sé, pero tal vez sea verdad, y un pelo tire más que una yunta. Si es así, pues, no tengo nada que decir, dado que yo nunca he experimentado los pormenores de ese fenómeno físico, que con ignorancia comparo, por lo demás, con la irrefrenable inercia (y a las leyes físicas, todos sabemos que no es posible trampearlas).

No aparecés en las crónicas policiales de los diarios o los noticieros de la televisión (sobre todo en esos amarillistas y morbosos). Tus más cercanos (escritores) te han perdido el rastro también. Algunos, particularmente, sostienen que la tierra te tragó. “Se lo tragó la tierra”, dicen, sin más. Yo lo dudo: si a vos la tierra intenta tragarte, al sentirte el primer gustito amargo te pega flor de escupida.

Sin embargo, somos varios los inconscientes que, por distintos medios, intentamos dar con tu paradero. No sobran los que te imaginan con una tierna doncella (con el consabido combo: flequillo-tetas-anteojos), bebiendo brandy a la luz de las velas e intentando conquistarla con tus dotes de escritor o artista, en una isla tropical repleta de palmeras y cocos (no, negros abanicadores en este caso no hay). Otros, sin embargo, te piensan huraño, anacoreta, sumido en la cumbre de una montaña por tiempo indefinido (como Jean-Baptiste Grenouille) o haciendo ese viaje en globo por el África salvaje (¿te acordás?). Yo no sé aún a qué grupo acoplarme. Y cuando intento hacer el intento, válgame redundar, me pongo de los pelos y te puteo. Y pienso qué carajo te pasa, qué carajo te lleva a desaparecer así por que sí, por qué nos dejás huérfanos, aprendices eternos. Pero sobre todo, pienso: ¿quién carajo soy para pedir explicaciones? No. No pido explicaciones. Te puteo, solamente, para que, donde quiera que estés, te retuerzas del ardor en las orejas.

Por si llegara a interesarte, yo sigo acá con mi rompecabezas óseo. Con mi taxonomía. Y a veces dudo cuántos osarios soy. Este muerto me la está haciendo complicada. Si lo vieras no lo creerías. Pero el muy hijo de puta se resiste a hablar. Ojo, a veces le gano yo, me le rio en la cara (en la calavera, para ser más exacto) y lo guardo, por partes, en cajas diferentes para que no pueda juntar sus pedazos. Por cierto, las cajas son azules. Pensaba en unas rojas, pero después de mirarlo a los ojos y creer que él, con un gesto sin dientes, me sugiriera el azul, pues, opté por las de tono frío.

Hace algunas noches se me ocurrió una historia, ¿sabés? Estaba yo al borde de un río tímido, desagüe cordillerano de un volcán que no viene a cuentas, procurando romper un poco el hielo para poder obtener liquido, y así limpiar mis lentes, y de repente una ráfaga de viento me tiró sobre la nieve, de culo, y me arrastró un poco, de costado, entre piedras poco amigables, hasta hacerme caer dentro del mencionado curso de agua. Por supuesto, propinando la puteada correspondiente, terminé con ambas botas enclavadas en el hielo (no sé si conocerás los pormenores climáticos de estas geografías, pero el viento siempre está al acecho; y, estuvo a punto de quitarme la vida en muchas oportunidades). Entonces me acordé de vos. No me preguntes por qué (aunque supongo que la reverenda blasfemada hizo lo suyo). Y supe que la historia debía ser en realidad una puteada, un llamado a la solidaridad.

Hoy, en tierra firme, escribo estas líneas al amigo ausente, para que se solidarice con nosotros, los que aspiramos a tener uno de dos datos: si estás bien, por un lado, o la dirección del cementerio, para ir a ponerte una flor, por otro.

Un abrazo, amigo, maestro.


PD: ¿Volviste al mar? Que hijo de puta!!! Vení a contarnos qué se siente!!!
PD: Este texto no puede, bajo ningún motivo, ser considerado un relato en términos literarios. De hecho, no sé por qué carajo lo escribí.
PD: ¿Volviste al mar? Que hijo de puta!!! Vení a contarnos qué se siente!!!
PD: Jajajajajajajajaja.

jueves, 20 de enero de 2011

SIETE POEMAS

------------------------------
Día I


aquí
van sucediendo cosas

     la casa se sumerge en la montaña
     cada vez más
     los pétalos pierden el orden
     del abismo
     y el viento azota con fiereza
     mi pecho maltrecho

no me digas por favor
que no venís
que el espejo azul
te partió aquel último aguacero




Día II

          “What thou lovest well remains,
          the rest is dross
          What thou lov'st well shall not be reft from thee”.

          Ezra Pound


remojando los pies al borde
resistimos
con la caña de pescar maltrecha
resistimos
con el perro mojado y el cardumen ausente
resistimos
sin importar la tormenta que avecina la quebrada del diablo
resistimos
vos
y
yo




Día III

gráficamente
sería brindarle una tregua a la tregua
mojar el mar o
propinarle un hueco a la noche
(a las horas)

que estés más lejos aun
que el horizonte rugoso
no ejercite mi paciencia

digamos que
gráficamente
estoy solo
en un desierto
con sed y sin agua




Día IV

          “Tal vez la distancia sea sólo un rato
          de tristeza”.

          M. A. Carreras


y vos vuelvas
y las plantas crezcan nuevamente
con tu olor a madreselva
enredándose en mis piernas

y el aire me erice las entrañas
y el asombro retenido por las pálidas planillas
que enumeran gente a la que ignoro
sea ventura

que se note
:
aquí
estoy bien

es sólo que no estás




Día V

botella al mar
uno
botella al mar
dos
botella al mar
tres

aunque aquí tenga sólo un río de montaña
las enumero
y las dispongo prolijamente
mientras calculo
tu boca
tus ojos
mis mensajes




Día VI

si lo trascendental
alguna vez
sugiriera alguna mínima
alguna minúscula
forma de olvido
tu nombre no cabría
seguramente
en el hueco de mis manos
donde te leo a diario




Día VII

te descubro
      al descubrirme
me espero
      al esperarte

vení
que el café con leche se enfría
que la taza tiembla de espanto sin vos
que yo no sé qué hacer con mis furias
con mis malos humores

vení
que tengo un corazón recién comprado
vení
estrenémoslo juntos



(De "Las horas huecas", 2011).

lunes, 17 de enero de 2011

NUEVE

                            
                                   A la niña tortuga (que a veces es pez).


desmigajar un recurso desarmado
ultrajado
que te devuelva
que te recuerde
que
el agua que besa tus pies
es mi mano postrer
es lo que te ciñe a mis ojos
a su fervor de maíz o tabaco

que
podría llorarte
o podrías llorarme
pero nada acecharía nunca
siquiera
este placer asombroso
de desembocarme en tu pelo revuelto




(De "Las horas huecas", 2011).

sábado, 15 de enero de 2011

SEIS

                 Para Elena, adverbio de lugar implacable.


con la boca seca
y las raíces siniestras

pensé un punto
paralelo
de luz

para viajar
lejos


(De "Las horas huecas", 2011).

miércoles, 12 de enero de 2011

5

supongamos que te vas
que las horas se ahuecan más
mucho más
que el agujero es inmenso
que la razón se impone
que el trauma no se acomoda
del todo
en mi clavícula virgen

pero no
no

la línea se tensa al vértigo
las agujas se emparejan
lo sutil es trascendente

y nadamos juntos
en el aire de otra boca


(De "Las horas huecas", 2011).

martes, 11 de enero de 2011

4

.
...........................A Vane Salazar


revolver la noche
agitarle la excusa
por la que desacierta al día

dejar que le crezcan latidos
al fondo
bien al fondo
de la máscara de olvido

para que un telón no dilucide
la delicada provocación
de los espantos de alambre

de lo ríspido
lo obtuso

para que la noche
revuelta
no te despeine aquel motivo
.
.
(De "Las horas huecas", 2011).

viernes, 7 de enero de 2011

3

.
con la sangre
desesperada
en los conductos acuosos

te espero


Otra manera sería suponer la noche entera, con toda su vertical sombra. Suponer el techo a dos aguas de esta casa venida a mía. De esta casa enclavada en la ladera este de un cerro que recibe los embates que depositan las lluvias estivales, antes de atravesar el valle y perderse en la selva repleta de azares e incertidumbres. Pero está la lluvia, claro. La lluvia se queda aquí. O al menos una parte. Y es la excusa suficiente para iniciar ese extrañamiento, esa desesperación que suponen los versos iniciales. Y claro, sí. Vas a venir. Vas a renegar por el humo que puebla la casa, y cuelga particularmente de las telas de araña del techo a dos aguas (el techo es alto, no tengo alternativa). Vas a propinarme una amorosa puteada por el caos de los libros leídos a medias y diseminados por cuanta superficie horizontal exista. Porque no puedo con mi genio y anoté el plan para un poema entre tus cuentos de Bolaño. Por mi manía de doblar el vértice de la hoja hacia la página en donde dejo mensajes, en donde escribo pistas. Y sí, que mi cuaderno rojo, que una hoja de máquina en blanco, que la libretita anillada que te regalé, que con lápiz tal vez, pero con una lapicera definitivamente no. Y yo sé que tendrás razón. Y no podrás sostener tu papel de mujer ruda y renegona y se te escapará seguramente una sonrisa y yo te sabré nuevamente mía y vos lo sabrás también. Y, seguramente, mientras los recojas para ordenarlos en la biblioteca, supondrás el tránsito de mis huesos por la casa, mi trashumancia. Vendrás. Vendrás a alimentarme la bestia, a domesticarla. A recordarme que hay más, que siempre hay más. Vendrás. Y yo te voy a esperar con efervescencias propias para la ocasión, con temores. Entonces la vertical sombra será nuestra.
Pero ahora no. Ahora es la tarde. Yo no voy a tocar nada. No voy a mover nada. Voy a permanecer inmóvil, balanceando sólo mis ojos, al borde de la hamaca donde soplo nubes grises y les invento formas. No toco nada, no. Necesito excusas.
.
.
(De "Las horas huecas", 2011).

jueves, 6 de enero de 2011

Sortilegio

...................................A Jesu


acaso no soy yo
el que
de punta a punta
hilvana con minucias el poema
ignorando pretensiones
o grandezas

acaso él
conoce su perfil hábil
aunque perecedero
y sin embargo afronta
lo sutil
lo tácito

la dúctil forma de tus manos
escribiéndolo
íntegro


(De "Las horas huecas", 2011).

martes, 4 de enero de 2011

1 (pequeña celebración)





me pediste un poema
un barco
una nube

subí a la montaña entonces
y esperé


la nube se dejó navegar
mansamente
y fui capitán dichoso

y dichosos quedamos ambos


(De "Las horas huecas", 2011).

lunes, 3 de enero de 2011

SOLOS DE OLVIDO

.
....................................solos de olvido
....................................cada uno en su isla inmerecida
....................................[…]
....................................solos aquí y allá sabiendo
....................................que algo nos une y nos convoca

....................................MARIO BENEDETTI




guarecemos bocas
temblando

CON
idénticos hálitos
que se entrecruzan
que se confunden

allá serán uno

A Q U Í
mi soledad
tiene cuatro paredes


(De "Lo crudo", 2005).