domingo, 18 de diciembre de 2011

Sin título

.
[En el centro del pecho se demora el artefacto malsano].

Casi las tres de la mañana. Apoyo mis pies descalzos en el suelo. El frío nada tiene que hacer. Y el tiempo, por su parte, es un sortilegio que saboreo en cada bocanada de aire espeso. No siento nada. No se eriza mi piel. En mi cabeza no tramo soluciones posibles. Pienso en lo injusto, simplemente.

Hacía algo más de nueve años que no sucedía. Pero ahora no temo (como aquella última vez). Espero que retome el ritmo, o se detenga de una puta vez. De una puta vez y para siempre.

Pienso en lo injusto, simplemente. En lo injusto que será no poder mirar a los ojos a la muy hija de puta, antes de que me aseste el ladrido final. Y eso me inquieta.

Y por mucho que me empeño, nada devuelve el sórdido estruendo paulatino, o la ira que me remonta al vientre circunspecto donde un líquido urgente horadaba mis angustias.

Sé perfectamente que aquí, en este artilugio del tiempo, estaré solo siempre, rabioso, desafiante, para que realmente le cueste.

11 comentarios:

Noelia Palma dijo...

ay Leo,

el frío, ahora, viene a hacer mucho acá,
te dejo el abrazo de un casi verano que arde un poco menos

un tordo dijo...

aveces solo nos queda esperar y persistir. insistir en la rebeldía. buen texto!
un abrazo desde Caracas Leo, te agradezco tu consecuente lectura.
salud.
e

Mariposa dijo...

No es justo, leer esto un domingo... Y yo tambien me quedo pensando, solamente en lo injusto...
Por nuevos principios Leo...
Beso! :)

Leo Mercado dijo...

Noe, amiga querida. Gracias por estar siempre acompañándome.

Leo Mercado dijo...

Eleonora: Para mí es un honor inconmensurable tenerte por acá (sos más dificil de asir que el viento).
Muchas gracias.

Leo Mercado dijo...

Mariposa: Tanto tiempo si venir...
Y sí: siempre, más allá de todo, hay que recomenzar.
Gracias y besos.

Nueva Luna dijo...

"Se perfectamente que..." hoy es el día correcto para leer lo que me toca la piel y casi detiene mi "artefacto mal sano". Gracias Leo!

Leo Mercado dijo...

NL: Gracias a vos por la visita.
Besos.

el maquinista ciego dijo...

Usted sin título y este tren......sin vías ni raíles que alejen de las angustias (o le lleven a uno a estrellarse contra sus muros, que no sé qué será mejor cuando se llega a este punto...)

...se oyen a lo lejos los ladridos de los perros que anuncian la muerte del tiempo...y duele. Uno puede no querer sentirlo, incluso no temerle, pero es punzón, y como punzón que es....duele....es un hueso recién roído, aún chirrían esos dientes...

Dos increíbles entradas la del martes y el domingo (sobre todo por lo que se calla entre medias; faltan ahí cinco días que son los que, en realidad, la historia encierran........................)

En cualquier caso, gracias por compartir estos instantes que, sea verdad o no, dan la impresión de haber 'costado' (ya sea en tiempo de vida o en insomnio, pero seguro seguro en el puesto del mercado tuvo que hacer trueque con algún pedacito de alma...Leo Mercado...)

abrazos y silbidos de vapor (hoy, sinceramente, congelados, a la espera de que resuelva su acertijo sobre lo injusto de estar atrapado en el a-temporal artilugio.....)

Leo Mercado dijo...

Gracias por tu tremendo comentario, maquinista.
Vaya si ha costado....
Abrazos grandes.

Susan Urich dijo...

El músculo, Leo, el músculo y su vaivén. No se me ocurre un momento de soledad más puro que el previo a la muerte, es así como la muy puta logra doblarnos -en ese momento de soledad al cubo-, digna ceniza que somos, para que no se le llenen los bolsillos con nuestra presencia al llevarnos. Anda ligera por la vida, ligera. Sólo hay una incongruencia en este texto: los marcianos, querido, no se mueren, o si?