martes, 13 de diciembre de 2011

3

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con la sangre
desesperada
en los conductos acuosos

te espero


Otra manera sería suponer la noche entera, con toda su vertical sombra. Suponer el techo a dos aguas de esta casa venida a mía. De esta casa enclavada en la ladera este de un cerro que recibe los embates que depositan las lluvias estivales, antes de atravesar el valle y perderse en la selva repleta de azares e incertidumbres. Las lluvias, por supuesto. Las lluvias se quedan aquí. O al menos en parte. Y son la excusa suficiente para iniciar ese extrañamiento, esa desesperación que suponen los versos iniciales. Y claro, sí. Vas a venir. Vas a renegar por el humo que puebla la casa, y cuelga particularmente de las telas de araña del techo (es alto, no tengo alternativa). Vas a propinarme una amorosa puteada por el caos de los libros leídos a medias y diseminados por cuanta superficie horizontal exista. Porque no puedo con mi genio y anoté el plan para un poema entre tus cuentos de Bolaño. Por mi manía de doblar el vértice de la hoja hacia la página en donde dejo mensajes, en donde escribo pistas. Y sí, que mi cuaderno rojo, que una hoja de máquina en blanco, que la libretita anillada que te regalé, que con lápiz tal vez, pero con una lapicera definitivamente no. Y yo sé que tendrás razón. Y no podrás sostener tu papel de mujer ruda y renegona y se te escapará seguramente una sonrisa y yo te sabré nuevamente mía y vos lo sabrás también. Y, seguramente, mientras los recojas para ordenarlos en la biblioteca, supondrás el tránsito de mis huesos por la casa, mi trashumancia. Vendrás. Vendrás a alimentarme la bestia, a domesticarla. A recordarme que hay más, que siempre hay más. Vendrás. Y yo te voy a esperar con efervescencias propias para la ocasión, con temores. Entonces la vertical sombra será nuestra.

Pero ahora no. Ahora es la tarde. Yo no voy a tocar nada. No voy a mover nada. Voy a permanecer inmóvil, balanceando sólo mis ojos, al borde de la hamaca donde soplo nubes grises y les invento formas. No toco nada, no.

10 comentarios:

Noelia Palma dijo...

Don L. Mercado, Ud. sabe que me desarma con sus textos en prosa?

los poemas escritos en prosa hacen que amigas, como yo, tengamos la delicadeza de querer salir corriendo por la ventana a gritar SIIII ES MI AMIGO EL QUE ESCRIBE ESO!!!!

y qué orgullo saberme tu amiga...

Leo Mercado dijo...

No se desarme, amiga Noelia. Usted realmente sabe lo que significa juntarse las partes?
Le envío un beso bien grande.

Mar Horno dijo...

Sí señor, a eso se llama escribir. Eso es escribir sobre el amor, sobre el deseo, sobre la pasión, pero sin una puñetera palabra ñoña, trillada, mil veces repetida y por eso mismo carente de significado. Es un texto que rezuma más que amor, ansia, apetito de otro, pero expresado en un lenguaje nuevo, un idioma que tú posees y nosotros no. En fin. Un saludo.

Ananda Nilayán dijo...

Pues a mi me parece que has creado todo un mundo de imágenes y sensaciones.
Y me ha gustado.

Besos, Leo, enormes

Beatriz dijo...

Leo:
vengo, de paso, siguiendo la estela de unos versos y... me quedo.

Abrazo y ternura amigo poeta.

R dijo...

Buena prosa/verso.



saludos, que estés bien.

Nueva Luna dijo...

Hayyy Leo, qué bonito, nada, no toques nada, porque todo está bien así esperando esa ocación y es como debe ser, para que esa magia se produzca. Maravilllso! Bsos

Alalba dijo...

No es la espera, el simil del reencuentro?...Bellisimo.

Muaks.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Me provoca una conmoción de soledad eterna.

Leo Mercado dijo...

Gracias a todos por los comentarios.
Los abrazo.