martes, 29 de marzo de 2011

9 (maneras de decir)

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De norte a sur, se produce el acontecimiento: ¿puede ser posible que el cielo dispute rincones con la nubosidad de tu pelo? Y los rayos que no cesan en su avance, que persisten, pero que no opacan las mareas que atraviesan tu entraña*.

Abajo, más abajo, se dilucida el torrente de tu estrella (ese quejido de otro tiempo) emanando una dulzura sin correspondencia, sin fin**.

Y la catapulta del salto, con un aroma a azahar que puebla todo a su paso. Y que yo siento violenta, desaforadamente, como si de ese nimio, pero inconmensurable proceder, dependiera el siempre latido de mi pie izquierdo (cuándo no)***.

Lo que viene después es la fastuosa ceremonia en la que mis ojos te encuentran, detenida en el tiempo. Antes. Después. Y la desembocadura visceral de dos verbos que hacen, hacen y hacen, para que el mundo SEA, para que la vida SEA****.

Del sur voy a decir lo ineludible. La marca que cronos otorga para que la tierra soporte su propia estructura, igual o más ineludible. El camino de regreso nunca existe, mas, la huella que ayuda a encontrar el rumbo queda por siempre. Aunque lo ignoremos eternamente*****.

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* Quiero decir, tu pelo deslizándose imponente, disputándose, sí, el espacio destinado a tus ojos, esos artilugios azul profundo.

** Aquí tu boca, siendo boca que besa, que dice, y el cúmulo de una voz palpa-ble que deposito antes en mi mano derecha, y que miro y miro y miro, para posar, después, por un magnetismo que ignoro, en el costado lacerado, donde la herida cicatriza dulcemente.

***Tu cuello, esgrimiendo aquel collar obnubilante que una noche disuadió todo intento de encontrarte sin tapujos, y que yo sugerí desvestir para espiarte más de cerca, para tener certezas. Y ese olor tan claro, tan evidente.

**** De tus manos me quedan la graciosa curvatura de tu índice izquierdo, que no es tal, estrictamente hablando, pero que yo invento, para verlas, para que SEAN, para arrancarte una risa. ¿Cuántas cosas que ignoro guardan tus manos?

***** Tu pie descalzo. Uno, sólo uno. Las huellas por la casa. Y el tiempo mar-cando un pulso desigual, tramposo.


NOTA A LA DECIMOSEGUNDA EDICIÓN EN ESPAÑOL

Cuando este texto apareció por primera vez, hace ya algún tiempo largo (o corto, de acuerdo al lugar del que se lo mire), olvidé mencionar y/o aclarar (por si quedara alguna duda) que una vez hubo una muchacha que tenía una sonrisa impecable, que desconcertaba a quien la mirara (aunque seguramente pocos perspicaces atinaran a descubrirlo y ella no lo supiera). Que sus ojos en-cerraban un misterio azul profundo (lo dije aquella vez, lo sostengo ahora). Sospecho que de haberla mirado fijamente algún tiempo, me habría adentrado en el mismísimo mar. Que su pelo, que era un tema aparte, que implicaría hablar de una innumerable cantidad de manos hundiéndose en él (al mejor estilo cortazariano), no dejaba lugar a dudas: uno lo miraba acariciar el aire y entendía muchas cosas.

Pero hay algo importante, muy importante. Esta muchacha hablaba y en-cendía la gracia, y todo se llenaba de pájaros picoteros y flores de colores. Claro, ella no lo sabía (ignoro si lo habrá descubierto alguna vez). Pasaba por la calle y los cuellos se contracturaban de tanto andarle el cuerpo. A la distancia, por supuesto. Pero, claro, ella no lo sabía.

Estimada amiga, muchacha, que si está a tiempo, que si lee esto, acuérdese, su risa le hace bien al mundo. Y ande, ande como si su sola presencia fuera necesaria para que las palomas de las plazas coman y vuelen, para que el taxista no duerma en la butaca a la hora de la siesta, para que la estatua ecuestre tiemble de impotencia su destino de bronce. Y acuérdese, siempre, que siempre se está a tiempo de ser linda y dulce y tierna (como las abejas que se posan en su pelo).

 
(De "Poemas de más acá", 2010).


10 comentarios:

Noe Palma dijo...

ay Leo...

me estremecí!

:)

Leo Mercado dijo...

Y eso no será mucho?
:)

Luna dijo...

Hola Leíto!
O leo o te saludo...
Se corta la señal del móvil en este lugar, ( Toy de mini vacaciones...)asi que, mejor te saludo. Imagino algo bonito como siempre...

Saludotes grandotes, muchos.
Cuando regrese leo tooooodoooooo

Leo Mercado dijo...

Luna lunera!!!!! Dónde andás?

Lidia dijo...

Todo así junto, muy original. Citas y comentario posterior, qué bueno. Nunca había leído un texto tan polifacético

Leo Mercado dijo...

Merezco la muerte, Lidia?

cinzia procopio dijo...

Sabes que te leo, escudriño cada palabra, y cada vez que piso tu casa, me voy satisfecha. Nunca pierdo un viaje hasta aquí. Es como llegar a puerto seguro con el alma llena.
Un beso enorme.

Natalia Astúa Castillo (Natalia Astuácas) dijo...

Amigo Leo.
He vuelto de mi gira laboral y ahora intentaré ponerme al día con los blogs amigos.

Me encantó lo que escribiste.

"Aquí tu boca, siendo boca que besa, que dice, y el cúmulo de una voz palpa-ble que deposito antes en mi mano derecha, y que miro y miro y miro, para posar, después, por un magnetismo que ignoro, en el costado lacerado, donde la herida cicatriza dulcemente"

Ufffffffff es hermoso, tenés una forma de escribir muy sentida, me gusta.

Cuidate mucho.

Leo Mercado dijo...

Gracias Cinzia (sabés muy bien lo que pienso de vos). Baste decir, simplemente, que no hay mayor satisfacción (entonces), que ser ese buen puerto, donde los amigos aparcan felices.
Un abrazo inconmensurable.

Leo Mercado dijo...

Bienvenido Natalia!!!!
Gracias por tus palabras.
Abrazo grande.