jueves, 16 de diciembre de 2010

Noticia de un suicidio*

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Él no sabía escribir. Entendía que ordenar palabras en el papel era sólo depositar signos ilegibles, indescifrables, pero no escribir. Entonces, cuando esto sucedía, cada poesía sin terminar, y mientras durara su corrección, era adherida a la pared, para no ser perdida de vista, para que lo inconcluso fuera tormenta que quite el sueño. Pero un día, las paredes colmadas de intentos pendientes (incluso la ventana misma había sido cegada en algún momento con textos que primero otorgaban un trasluz generoso y después nada; y hasta los cuadros del contrafuerte, la biblioteca y las fotos), habían reducido tanto el espacio que fue necesario utilizar la próxima superficie posible: el piso. Fue así que comenzó a distribuir los textos primero sobre las baldosas, luego sobre los muebles y después en los recovecos que estos otorgaban. Así, el nivel del suelo se elevó tanto que prácticamente se puso en contacto con el techo, y ya no hubo posibilidad. Él nunca supo escribir, y esa fue su forma de morir, sin agitaciones, sin libertad, analfabeto, con sus miles de poemas inconclusos, que nunca nadie leerá, clavándoseles en el cuerpo, oprimiendo su cuello, robándole el poco aire de ese, su pequeño despiadado mundo.

A Lili, detrás de la cordillera, cerca del mar…
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*Reedición a pedido.

25 comentarios:

Luna dijo...

Así que se puede pedir???

Luna dijo...

Jauría. Toda.

Susan Urich Manrique dijo...

Tengo el recuerdo vago de haber hablado algo sobre los poemas inconclusos llenando la pared. En ocasiones, porque también me pasa, siento que es mejor así, que si se rompe el dique, si alguna vez realmente aprendiera a escribir, a usar palabras que no sean jeroglifos sino buenos espejos de las cosas, pues no pararía, y sería una muerte similar, un eternizarse frente a la hoja que me causa miedo y fascinación a partes iguales. Un abrazo, Leodelosplanetas, un abrazo muy grande.

Noe Palma dijo...

...clavándoseles en el cuerpo, oprimiendo su cuello, robándole el poco aire de ese, su pequeño despiadado mundo.

EL FINAL EL FINAL, POR DIOS!!! POR UN MOMENTO ME SENTÍ ASÍ, SERÁ QUE ALGUNOS SENTIMOS QUE A PESAR DE ESCRIBIR O EJERCER ALGUNA ACTIVIDAD ARTÍSTICA QUE NO ALCANZA? HABRÍA QUE PENSARLO.

INCREÍBLE TEXTO, REALMENTE!

SALUDOS

Luna dijo...

Ël no sabía escribir. Tampoco sé escribir. Y aquí en mi no tan despiadado mundo te Leo. Y aprendo a no dejar inconclusa alguna emoción escrita.

Tenés eso de que el texto te invade. Y leés y está toda la peli en los ojos.

Pero igual. Jauría siempre.

Saludos.

Guillermo Iglesias dijo...

Me gustó, estuve a punto de creerlo. “Él nunca supo escribir, y esa fue su forma de morir”. Pero, yo sé (y vos también) que él nunca supo escribir, y esa fue su forma de vivir: evitando que la palabra mediatizara cada una de sus pulsiones, cada arrebato de su sangre.
Me gustó, no creas que esta versión adversativa es mía. Está en el texto.
Un abrazo.

Elena Lechuga dijo...

La atmósfera que has creado me ha resultado opresifa; asfixiante un mundo que se va llenando de palabras generando la impotencia de lo infinito por siempre inacabado.
Las personas que están hechas de palabra tienen que mirar siempre por encima del hombro para no perder de vista la vida tangible hecha de algodón.
Besos miles.

Leo Mercado dijo...

Jajajajaja. Esperá que la publique y te mando un ejemplar autografiado, jajajajajajaja.
Gracias Luna, por tus gestos siempre tan dulces.
Besos.

Leo Mercado dijo...

SusiMarciana: Qué puedo decirte, salvo que, según tengo entendido, la historia es verídica, con un pequeño retoque en el final, donde en realidad el poeta no muere. Aunque claro, esa historia se está contando aun, y todavía no termina.
Gracias por el abrazo tan grande.
Lo devuelvo.

Leo Mercado dijo...

Noe: Que bueno que te gustara!!!!
No, nunca alcanza. Pero eso forma parte de la naturaleza humana.
Un beso grande, che.

Leo Mercado dijo...

Guille, amigo, maestro, al mundo le hace falta más tipos como vos.
No, la verdad que a veces no creo. No te creo. Jajajajaja. Yo no sé de pulsiones textuales, de versiones adversativas. Yo a veces sólo quiero sacarme algunas palabras de encima, para que no me duelan más, o para que me acerquen a las personas. A veces funciona.
Gracias, realmente, son un ejemplo de escritor, para mí.
Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

Elena(muchacha verde): A veces te imagino de cristal, frágil, etérea; y pienso que cuando lees un texto (cualquiera sea el autor), un andamiaje de cuchillería te acribilla entera...
Yo no lo sé, pero acaso hay algo que compartimos...
Un gran beso.

Clara dijo...

Me llené de imágenes hechas palabras, me sentí ahogar en mi claustrofobia...es así que no sé escribir..es así que se deja de vivir...en miles de poemas inconclusos...

Leo Mercado dijo...

Gracias Clara.
Beso grande.

PD: A veces también se muere en un beso no dado, en una caricia no regalada...

Anónimo dijo...

Pues si yo fuese vos, esto sería mi mejor texto. Como vos sos vos reeditá la reedición.Lo posteaste para adherirlo a esta pared,para no perderlo de vista.... Dale, metele mano a eso que no te termina de llenar.

Un abrazo

( es demasiado bueno , sos demasiado bueno. Tu club de fans no permitirá que te ahoguen los inconclusos)

Vanesa Salazar dijo...

"Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de
Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
- La uva,le susurró, está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva
está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras
que cuentan lo que somos."
Galeano lo dice mucho mejor de lo que yo podría... vos sos como la uva Leo... esa es tu forma de vivir. Y eternamente vas a llenar tus techos y tus pisos y tus muebles... y aunque pudieras hacer espacio, siempre habrían otras viniendo a ocuparlo, viniendo a oprimir tu cuello,a robarte el aire, a explotarte. Sos como la uva... y el resto disfrutamos de tu vino.

Leo Mercado dijo...

Anónimo: Los inconclusos son muchos; son como un ejercito que todas las noches me vienen a visitar.
Un abrazo.

PD: Exagerás. Se agradece, pero exagerás.

Leo Mercado dijo...

Vane, me hacés sonrojar siempre... No creo ser digno de semejantes palabras (sos muy generosa).
Aquí, donde vivo, en realidad los hombres estamos hechos de tabaco. Nos plantamos a nosotros mismos, nos mojamos, nos dejamos estar, nos secamos y nos ardemos la vida tanto tanto.....
Un besote muy grande.

La que vive al lado dijo...

¿Se sonroja, Mercado? No debería, ya que no tiene motivos -al menos, no se leen por este medio-.
Vamos Leo, luchá contra esos ejércitos de inconclusos que atacan por la noche y hacelos bolsa, que vos podés!
Yo no sé escribir, pero me sonrojo por otras cosas. Y bué... =D
Besos.

Leo Mercado dijo...

Cómo que no tengo motivos, vecina, viste lo dulce que es Vane?
Yo lucho, sí, lucho, pero me entrego. Aunque sí, también, gano a veces (pero las menos).
Decís que no sabés escribir? Ja! Andá a mentirle a otro.
Por qué cosas te sonrojás? Mmmmmm...
Besotes.

La que vive al lado dijo...

¿Decís que no ganás tus batallas? (voy a corpiarte) Ja! andá a mentirle a otros!!! jajaja.
Besos!

Leo Mercado dijo...

Bueno.... Estadísticamente, mis eventuales triunfos no son representativos. Así que...
Vecina, por favor... No te miento!!!! Jajajajajaja.
Besotes

Luna dijo...

No hay que agobiarse por lo "incloncluso", yo tengo muchas cosas escritas que luego retomo al cabo de unos meses. Nunca se sabe cuando la inspiración puede aparecer, hay que estar preparado en todo momento.
Otra premisa propia es no borrar nada de lo escrito por muy malo que sea.

Saludos desde el Olimpo.

Jules dijo...

pffffffffff. qué buenísimo.

"para que lo inconcluso fuera tormenta que quite el sueño"

fin.
beso

Leo Mercado dijo...

Es que, Jul, lo inconcluso siempre es tormenta que quita el sueño, no?
Te abrazo.

PD: Cuidado que de los pinos caen arañas...