domingo, 28 de noviembre de 2010

Taxonomía

Parece más fácil de lo que es. Pero no. Y uno cree que pasar la escoba por el piso mugroso redime o excusa la anatomía de una geografía cuanto menos extraña. Pero tampoco. Y llueve. La lluvia ha sido hecha para atormentar mi encierro. Por destino ordeno, clasifico, enumero. Este osario dispuesto de manera azarosa sobre la mesa de mi laboratorio carece de lógica precisa o rigor científico. Podría entonces tirarlo a la mierda sin mayor culpa académica. Pero menos.
Entonces sucede el milagro.
Hay doscientos dos huesos sobre el plano. Pero sólo el cúbito marca la señal, y el radio la sentencia. Me arrastro así por carpos y metacarpos artrósicos, deformados. Las noticias indican empuñadura diestra y defensa siniestra. Y en el cráneo despabilo la traición, que en el tiempo de larga duración tal vez no era tal.
Guerrero, soldado, sicario. Las marcas en su cuerpo no indican que dio, pero sí que recibió, y que sobrevivió para contarlo. O al menos hasta que el proyectil de obsidiana, clavado en su occipital (que con precisión quirúrgica conseguí extraerle cuando lo desterré de su sueño eterno) le dio muerte.
Esta noche, él, de aproximadamente cincuenta años de edad y yo, de casi treinta, nos debatimos en ferocidades sin sentido. Hay cinco mil años de historia entre nosotros. Yo le miro las cuencas vacías de los ojos. Él, me oculta un pasado indiscernible.
Parece más fácil de lo que es. Pero no. Mierda. Mierda. ¿Y vos hablás de volver al mar? No sé, che.
Y el café, claro, el café. Ese que recuerda que comparto mi vida con muertos a los que intento sacarles verdades. Que tengo que barrer el piso y putear, por costumbre, para que un pasado ajeno pase a formar parte de la bolsa de basura que voy a tirar en un contenedor en la esquina, después de sacarme los guantes, ponerme la campera, decir chau hasta mañana, prender mi pipa y renegar por las dudas, porque la lluvia (claro, la lluvia, la que había olvidado) y yo sin paraguas. Con la certeza absoluta de que aquel con el que tomaré café mañana, nuevamente, será el muerto por la espalda, el traicionado, el asesinado, y no el maestro, ese que, acaso ciertamente, volvió al mar, buscando quizá anclar en las Canarias.

22 comentarios:

Susan Urich Manrique dijo...

Joder, Leo, por qué?

Leo Mercado dijo...

Por qué qué, Susi?

Vanesa Salazar dijo...

Leo... qué lindo. Eso. Qué lindo! Me gusta.
...
...
...
Mucho!

Luna dijo...

Vos tenés 203...

Luna dijo...

El niño poeta

Y no sé. Nunca se sabe sobre el niño certeramente. A veces es pájaro sin vuelo (No pingüino, se entiende), otras, bordes de vaya a saber qué costados ocultos, vértebras, camas y otras yerbas que le nacen de tanta genialidad no aceptada. También es posible que mute, transmute en cielo zurcido, mar desnudo, continente patas arriba, artefacto maltrecho (¿?)o cuero desplumado. Lo dicho, el niño.
Y claro, se alimenta. Devora ansias, bocanadas de mundo, hamburguesas quemadas de no se sabe quién, bebe café perfumado y las hormigas le comieron el chupetín mientras viajaba en un tren estadístico.
Mucha espalda, mucha espalda, poca delantera. Y tiene una boca que envidiarían hasta en España, es pobladora de cuerpos...Las tripas le hacen ruido y regurgita versos, qué tal Tartagal! Un tanto ambivalente, es dos latitudes el niño este.
Aunque tiene algo de magia, no hay por qué negarlo. No sé, no sé, sueña con pececitos de colores para todos.
En aritmética no se anda con pequeñeces, el niño es un número infinito. Ahora, para saltar, sí o sí tiene que calcular el ángulo exacto. Todo esto cebándose las furias, los latidos y sabiéndose afiebrado y confuso en Mumbai.
Se sabe que el niño es poeta, Y cómo se sabe? Tiene 203 huesos. Y hablando desde la ciencia de la taxonomía está clasificado como niño poeta. Pero claro, no es el único con 203 huesos. También se sabe de la existencia de un G.I. (no es el punto G, ojo) que quiere ser canario y ahora ni loco se vuelve al mar.
(Toda coincidencia con textos de L.M. es pura similitud.)

Elena Lechuga dijo...

y tú sin saber-lo
él sin sentir-lo
ella sin creer-lo
todos in -

el

lo

que

todo

disuelve

en neutro

Sirocos dijo...

Por Dios...
Yo adoro a ese maestro...
Adoro éste texto.
Y a tí Leo, te doy las gracias.

Leo Mercado dijo...

Vane Vane Vane....
Te...
Porque....
Entonces....
Y uno cree que....
Uffff.
Gracias.
Beso.

Leo Mercado dijo...

Luna: gracias por el dscubrimiento. Tuve que revisar mi osamenta cinco veces para descubrir el hueso extra.
Gracias además, por el texto, una belleza en sí mismo.
Besos.

Leo Mercado dijo...

Muchacha verde....
Yo no sé quién soy.
Yo no creo.
Yo sólo siento....
Besotes trasatlánticos...

Leo Mercado dijo...

Natacha, linda, todos lo adoramos, jajajajajaja.
Besotes!!!!

Carolina dijo...

Es un texto extraordinario.... sos una bestia.
Me recontra remil millones gustó
Abrazo

Leo Mercado dijo...

Gracias, Carolin.
Abrazo.

Jules dijo...

tu trabajo es estupendo.

Leo Mercado dijo...

A veces...

Leo Mercado dijo...

Ja! Por cierto, Luna, cuando hablo del artefacto maltrecho (a veces malsano) me refiero a una persistencia de ductus que me aqueja. Sabrás entender.
Un beso.

Luna dijo...

Entiendo Leo, pero pensé que te referías a "malsano", como al poema ese en el que te perdono y luego no te perdono nada. Vos me perdonás lo del Niño Poeta?
Saludos aún ventosos.

Tanática dijo...

Ahora entiendo bien amigo porque tantos fòsiles sobre el escritorio.

Leo Mercado dijo...

Ceciiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!
Ja. Si, es por eso, muchacha.
Un beso grande.

PD: Estoy invitado a tu casamiento? Jajajajaja.

Susan Urich Manrique dijo...

Bueno, dónde se ha metido Guillermo? Paso a releer el cuento y me acuerdo de que al darle clic al link de su blog, sale una gran nada, un no letras... protesto, y hago la protesta pública aquí, contigo, Leodelosplanetas. Protesta conmigo nuevamente para que cuelgue algo, jajajaja. Un abrazo.

Leo Mercado dijo...

No tengo ni la menor idea, Susan. Lo último que supe fue que estaba de refacciones en su blog. Pero no sé nada más...
Yo creo que deberiamos organizarnos y cortar las avenidas mas importantes de mi ciudad y de la tuya, en señal de protesta.
A ver si conseguimos que vuelva.
Beso.

Anónimo dijo...

lo que yo queria, gracias