viernes, 5 de noviembre de 2010

Cierro los ojos...

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Cierro los ojos. Sueño que no soy yo. Sueño que soy un chico que en 1994 no besó a una niña que nunca lo amo; y que nunca sufrió por ella. Sueño que soy el cóndor que, ante la pérdida indescriptible, remonta vuelo hasta lo más alto del cielo y emprende, en picada, el tránsito de su propia muerte elegida. Sueño que el hombre que clava sus pies en la tierra no soy yo. Que la tarea de escribir la historia no me ha sido encomendada. Sueño que no soy yo, y que vos, no solamente poblás el universo de papeles ilegibles que me remonta la piel a diario. Que estás conmigo más allá, mucho más allá de toda posible prosodia.
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(De "Jauría", 2010).

26 comentarios:

Jazmín dijo...

Hola Leo. Te Leo.
Algunas veces no somos nosotros, es ahí donde yo, cierro los ojos...

Leo Mercado dijo...

Hola Jazmín. Te leo.
Yo al revés: cierro los ojos para ser otro.
Un beso.

Jazmín dijo...

Y yo qué dije????

Leo Mercado dijo...

Lo contrario.

Jazmín dijo...

Nop. Cierro los ojos cuando no soy yo...

Leo Mercado dijo...

A ver... La diferencia reside en el acontecimiento de cerrar los ojos y el tiempo en el que uno muta del yo al no yo.
A saber: yo cierro los ojos para no ser yo; cuando los cierro, dejo de ser Leo Mercado. Vos cerras los ojos cuando no sos vos; es decir, ya dejaste de ser Jazmín y recién entonces los cerrás.
Hay, entiendo, una diferencia de orden fundamental en la interpretación.

Jazmín dijo...

Ajam...tu interpretación y la mía...Dejá de pelearme !Igual, ojos cerrados, otro yo.

Jazmín dijo...

Uy! Cómo llegamos a Freud???

Leo Mercado dijo...

Jajajajajaja.
Como quieras...
Llegamos?

Jazmín dijo...

Bueh...llegué yo y mi otro yo....( tengo que aclararlo todo! )

Leo Mercado dijo...

No necesariamente...

Susan Urich Manrique dijo...

Siempre he tenido el descaro o la fortuna de pensar que los sueños son algo más que sueños.

Digamos que un escalofrío nítido me recorrió un pedazo de vena mientras leía. Un abrazo, Leo de los planetas.

Leo Mercado dijo...

La fortuna, estimo, Susan marciana.
Yo he podido tocar, besar y amar por ejemplo, en sueños. Y son sensaciones increiblemente normales.
Tiendo a sospechar que el soñar, forma parte de alguna puerta en el tiempo que nos traslada, salvando distancias, circunstancias.
Abrazos a vos y a tu escalofrío.

Sirocos dijo...

La de la realidad, la de los sueños...

hermoso texto leo,
un abrazo.

Susan Urich Manrique dijo...

Bueno, debo coincidir. Si no fuera por los sueños yo no tendría ni idea de lo que es volar, o respirar bajo el agua. Vamos, que fueron sueños tan nítidos que al despertar juraba, por unos momentos, que la realidad terrena era el sueño, y que el sueño era la más pura, la más libre realidad. Uffff, este tema, ES UN TEMA. Abrazo.

Leo Mercado dijo...

Gracias Nata.
Un beso grande.

Leo Mercado dijo...

Coincido de pe a pa, Marciana.

Ananda Nilayán dijo...

Leo... qué sensaciones me han recorrido al leerte!!!
También cierro los ojos y no soy otra, soy la misma, pero más libre y valiente. Cierro los ojos y sueño en mi micromundo donde todo es armonía. Y salgo y te leo, Leo (:D) y ahora me voy con la sensación de haber leído algo realmente hermoso y auténtico.

Besos

Elena Lechuga dijo...

Me uno a sus ideas marcianas, queridos amigos (y espero que nos veamos en alguno).
Cerramos los ojos. Y variamos lo que somos, o de ser. Pero siempre lo hacemos desde quien somos. Ni en sueños (creados o soñados) podemos desprendernos de nosotros mismos; y creo que eso está bien, que nos da identidad e impide que nos terminemos de volver "majaretas", sobre todo los que, como nosotros que jugamos con las palabras, tenemos cierta tendencia a ir a otros sitios.
Jobá, siento la parrafá. Muchos besosss

Leo Mercado dijo...

Ananda, linda, ojalá siempre te llevaras ese cúmulo de sensaciones en los huesos.
Abrazo enorme!

Leo Mercado dijo...

Muchacha verde: Cuanta perorata!!!!! (Me encanta, claro). Coincido, aunque sin embargo piense que existan cosas en nosotros que se van para siempre y nos dejan siendo otros.
Te abrazo.

La que vive al lado dijo...

Los sueños...
Siempre son ellos los que nos provocan, los que nos vuelven a la realidad y nos permiten conocerla de verdad, evitando que nos quedemos solamente con ese lejano reflejo que de ella percibimos.

Son esos sueños los que nos tienden la mano para acompañarnos a descubrirnos y reconocernos tal cual somos, más allá de nuestras máscaras sociales, de nuestras sutilezas y de nuestras erráticas corridas sobre los vanos caminos de lo intrascendente.

Por mi parte, trataré de que me acompañen y me alejen de este entorno gris que rodea a la ciudad.

Abrazo!

Leo Mercado dijo...

Si. Yo los ordeno por colores. Me compañan siempre (también). Aunque muchas veces no sé distinguirlos de la realidad (o de eso que el común llama realidad).
Abrazo.
PD: Ja! Voy a dejarte una foto del verde de por aquí, para ayudar a aplacar tanto gris.

Anónimo dijo...

Si soñás dormido no hay problema, y tampoco importa mucho el contenido (yo un día soñé con sandías y fue uno de los sueños más hermosos que haya tenido).El tema es soñar despierto. Si fuese así , tiene lógica : Leo es Leo, cuando sueña, cuando se tranporta , cuando escapa al peso de la rutina. Pero...ojo, conozco gente que se quedó atrapado en un sueño y anda como zombie transitando por la vida.

Abrazo onírico

Anónimo dijo...

Si soñás dormido no hay problema, y tampoco importa mucho el contenido (yo un día soñé con sandías y fue uno de los sueños más hermosos que haya tenido).El tema es soñar despierto. Si fuese así , tiene lógica : Leo es Leo, cuando sueña, cuando se tranporta , cuando escapa al peso de la rutina. Pero...ojo, conozco gente que se quedó atrapado en un sueño y anda como zombie transitando por la vida.

Abrazo onírico

Leo Mercado dijo...

Che, anónimo. tengo que decir que coincido con lo que decís. (Ultimamente estoy coincidiendo con todo el mundo: será que la gente puede decir lo que estouy pensando y no puedo expresar yo mismo?).
Recibo tu abrazo onírico.

PD: Sí, Leo es Leo, pero a veces quisiera ser otro; otro a quien no atormenten las bestias de la muerte.