martes, 9 de noviembre de 2010

Automatismo lógico

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Sesenta y cinco almas sorprenden la intemperie de mi voz. Ella cuenta, relata sucedidos de un tiempo sin tiempo. Construye una historia fragmentaria, de a pequeñas moléculas que, juntas, determinan el orden de un discurso insostenible.
Yo veo sorpresa, impaciencia; veo deseos impalpables. Los veo. Ellos no lo saben. Yo sí. Toda la oscuridad habita mi hemisferio izquierdo; aunque la luz, tenue pero persistente, se acurruque en el ventrículo y puje por desvelos. Yo los veo. Los veo.
Sostengo al volcán que miente, y sus siete mil metros me abisman, mas no amilanan. Lo he desafiado una infinitud de veces, y todas (todas), me ha perdonado la vida. (Sabe acaso que yacemos, cada cual en su alegato, en idénticas soledades).
Mi voz se derrumba en un exceso de nitratos de quinina y nicotinas. Y pienso, mierda, y digo, mierda, y voy por uno más; y me levanto y sacudo la cabeza y te pienso. Ineludiblemente te pienso. Y asumo que la nuestra, es la mejor de todas las historias que alguna vez he contado. Sobre todo, porque ignoro el desenlace.
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Salta, 9 de noviembre de 2010.

20 comentarios:

Cecilia dijo...

Aferrarse al alegato para contrarestar el miedo al abismo, ir hasta el límite, y así aún maravillados por lo incierto sostener la vida. Me encantó, para leer y releer.

Vanesa Salazar dijo...

me gusta porque hay mierda, y porque hay que esperar, también, para que no haya un des-enlace.
te abrazo!

Elena Lechuga dijo...

No sólo ves más allá, si no que además sabes expresarlo.

Abrazos de miércoles frío.

Sirocos dijo...

Ojalá no tenga desenlace esa historia...
Vívela siempre.
Impresionante texto Leo.
Un beso.

Susan Urich Manrique dijo...

Este, Leo de los planetas, es uno de esos textos que a uno le gusta leer y releer. Besito.

Leo Mercado dijo...

Sostenerla. De eso se trata la vida. A veces uno confunde sostenerla, con ser sostenido. He ahí la diferencia entre entre el valor y la cobardía...
Besote, Marina.

Leo Mercado dijo...

Vanesa, siempre hay mierda, aunque no lo mencionemos; y siempre hay que esperar (el hombre es un animal de esperas), aunque nos quiebre las ansias.
Gracias por venir.
Recibo tu abrazo.

Leo Mercado dijo...

Graciass muchacha verde, pero mi visión "más allá", es casi siempre en tiempos pasados, jajajjaa.
Abrazo de miércoles cálido y de primavera (a ver si contrarestamos tu otoño).

Leo Mercado dijo...

Nata.... No, ojalá no lo tenga jamás.
Gracias por las palabras....

Leo Mercado dijo...

Susan marciana, este texto fue escrito de un tirón, y me propuse además no corregirlo (como si fuera una experiencia lúdica). No quisiera releerlo, para no atentar a mi obsesión, jajajaja
Besotes!!!!

Susan Urich Manrique dijo...

Jejejeje, por fortuna o por desgracia entiendo perfectamente de lo que hablas. Pero es curioso, algunas veces esos textos tienen tiempo habitándonos (uno ni idea), y al salir ya no necesitan corrección. Que cómo lo sé? Pues imposible decirlo, pero es como que un día simplemente te sientas y ya, ahí está, salió y no hay nada que corregir, no porque sea un texto perfecto, nada que ver, nisiquiera magistral o escandalosamente bueno, sino que simplemente tenía que ser de ese modo y punto. No tendría sentido que se ponga uno a hurgar el borde de sus alas extrañas (y darle de comer a la obsesión, que si por ella fuera, jamás terminara uno un texto, ni hablar de publicarlo). Te confieso algo: yo (y esto lo practico primero conmigo, por supuesto) tengo la mala, malísima maña de ir corrigiendo mientras leo y mientras escribo, pero cuando leo a ciertas personas, tú incluído, esa vozveneno se apaga, no sabría explicarlo, y no es que yo tenga moral para decir esto o lo otro, ni criticar esto o lo otro, porque la verdad es que si alguien no sabe de este asunto, aunque me apasione, pues soy yo. El caso es que (otra de mis malas mañas es irme por las ramas), cuando leo algo que desactiva esa voztaladro me siento casi libre, entonces necesito releer para experimentarlo de nuevo. =D Abrazo.

P.D: Vamos, disculpa el testamento =S

Leo Mercado dijo...

Jajajajajaja.
Ves que sos marciana??????!!!!!!!
Entiendo. Y creo que vos dijiste lo que yo no pude explicar. Sirva entonces tu comentario como explicación potencial y oficial a mi texto.
PD: Me encantan tus testamentos.

Mónica dijo...

ay! Salta: sos tan coherente en ésta intemperie,que sobresalta, tu Salta! já! tan temblorosa,interminable,terrífica letra... me logras en esa puteada! ir tal cual en valentía, ¡que va!
sencillamente Leo.
besos desde mi selva.

Leo Mercado dijo...

Moni, Moni, Moni....
Gracias por tus conceptos y cuidado con las abejas asesinas de tu selva.
Beso grande grande.

Anónimo dijo...

¡¿Todo eso escribiste? Yo pensaba encontrarme con cuatro versos, seis como mucho.El relato es genial, nacido de un discurso insostenible , como lo es el hecho de que las lágrimas llenen un dique, o que la luz que alumbra el ventrículo sea tenue, o que 37 más 28 sea 65.
Lo bueno es que, si la historia no tiene desenlace, tus lectores podremos disfrutar por más tiempo de estos textos.
¿ Nitrato de quinina?

Leo Mercado dijo...

Las lágrimas (a veces lo pienso) podrían llenar el lago más alto del mundo (el del post siguiente). Pero todas y cada una de ellas valdrían la pena.
Tus comentarios me hacen reir mucho... (sobre todo el del otro post, que comenté antes).
37 menos 28 da 9. 9 menos 1 da 8. 8 por 4 da 32. Y 3 más 2 son 5. Qué tendrá todo esto que ver? No sé.
Beso.
PD: Jajajajajajajaja.

PD: Si, nitrato de quinina. "Nitrates" de saber qué es....

Jo Grass dijo...

Me encanta no conocer el desenlace, significa que todo puede cambiar, que hay esperanza, aventura y misterio...

Leo Mercado dijo...

Es como zarpar, Jo, no? Eso que a vos te gusta tanto...
Besos, mi amiga mediterránea...

el herrero dijo...

me ha gustado mucho,me lo llevo para mi blog, por supuesto irá acompañado de tu autoría

http://megafirus.blogspot.com/

Leo Mercado dijo...

Muchas gracias, herrero, un fuerte abrazo!