jueves, 21 de octubre de 2010

Un refrito....

NOTA: Los versos que componen estos cinco poemas me fueron conferidos de una forma extraña: los encontré en un cuaderno de mi pertenencia, sobre el cual casi nunca escribo poemas, aunque sí versos sueltos, que por lo general van a componer poemas, pero en la costumbre de mi computadora. La única explicación posible es que el cuaderno fue soñado, al igual que los versos. XLIV está reproducido textualmente; es decir, tal como pude leerlo en el cuaderno en cuestión (y recordarlo después); los restantes poemas, por su parte, fueron redactados bajo la certeza de la vigilia, pero sometidos a la borrosa memoria que tenía de ellos en el cuaderno del sueño.
Indudablemente, los cuatro últimos poemas son míos, dado que yo los escribí bajo la responsabilidad de mi poca lucidez; en cambio, ignoraré siempre si el primero es producto de mis propias manos.


XLIV

diré que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire

voy a decir que nada
pero nada
podrá salvarme
de este último naufragio

ni mis manos
sosteniendo la humedad
ni la línea sepia
que dibuja tu rostro en el papel

me aprestaré entonces
al borde del abismo
y pensaré antes del salto
por última vez
que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire


XLVI

aunque quisiera
no podría demorar la noche
ella obedece
a siniestras entelequias
que tejen y destejen sombras
a capricho

como yo
a capricho
me lleno de chispas fulgurantes
derrotado
con dientes apretados

y huraño insisto
en amarte
a la luz de las responsabilidades


XLVII
(1982)


rugen los espantos
de la guerra inútil
mientras yo
saciado de útero
inhalo mi primera bocanada de mundo

y así resisto
por primera vez
el embate espantoso
de estar vivo


LIII

aquí hay restos
de nuestros altercados
tus fragmentos

versos inconclusos
de algún intento
mis furias

cual filántropo me salo las partes
del todo
a gusto

y a gusto me devoro hasta a las ansias


LIV

tu voz cierra esta herida
este acólito de algún
inoportuno fallecimiento

de aquellos que espían mis tropiezos

tu voz llueve a cántaros
entiende que todo
pero todo
sucede a orillas de mis manos

tu voz es el futuro que esta aquí
tendido en esta cama
lleno de flores
de nombres

de tu café perfumado


(De "Entressilencios", 2007)

27 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que dije alguna vez. Antes ( hace muuuuucho),1 lápìz negro, ahora muchos de colores. Ah, en el último está una de mis palabras favoritas.
PD: (Exageré un poco con lo de mucho, no? La costumbre...)

Leo Mercado dijo...

Siempre exagerás.
PD: Cuál es esa palabra favorita?

Anónimo dijo...

Cama. jajajajajja

Leo Mercado dijo...

Jua. Claro (que salame soy)...

Anónimo dijo...

Salame? Nooooooooo Muy bonito lo de hoy, pero esa palabra...

Cinzia Procopio dijo...

Leyendo XLVI, simplemente colapsé.Hermoso. Lo coloqué en mi sección de Poema invitado. No podía hacer otra cosa. Es irresistible!
Un beso.

Leo Mercado dijo...

Que honor Cinzia!!!!
Muchas gracias por eso y por el comentario.
Un besote enorme!!!

Adela Corporaal dijo...

Una maravilla que puede opacar al poeta más elogiado. No me canso de leerte y de disfrutar cada frase, de saborearla, de dejar que se impregnen como aprendizaje nuevo. El año 82...Año hermoso para mí, en la preñez de mi único hijo. Felicitaciones, mi querido Leo.

Leo Mercado dijo...

Adela, te abrazo.

chica_rumiante dijo...

Oiga, ¿podría escribir mal alguna vez, para variar? Ja ja. Pero como usted es un genio seguro que cuando trate de escribir mal le va a salir todavía mejor de lo que ya le sale...! Como siempre, rendida ante su poesía. Un placer.
Un lujo en este final de un día intenso, agitado y feliz.
Lo abrazo desde La Plata.

AP

Leo Mercado dijo...

Amiga querida Analia P.
Que alegría me da que gente como Ud. me diga estas cosas....
Le mando un beso grande desde mi norte hermoso.

Sirocos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Diego dijo...

Leo, gracias que encontré tu blog el otro día! Maravillosas letras las tuyas. Me gusta tu estilo. Saludos fraternos y norteños! jaja. Diego

Leo Mercado dijo...

Nata, cuando las cosas se pierden, es inútil buscarlas: aparecen cuando quieren.
Beso grande.

Leo Mercado dijo...

Jajajajaja. Un abrazo, Diego.

Susan Urich Manrique dijo...

Esto ya lo había leído, leerlo de nuevo ha tenido en mí el mismo efecto de antes: una sensación de mares, de llanuras, de mirar y sentir que se sacian, se desvordan los ojos. Me sentí especialísimamente (qué palabrita) identificada con este verso:
"diré que de los pájaros envidio
el ejercicio del vuelo
su forma de ser aire"

Siempre he envidiado a las aves, me quedo mirándolas, estudiando el trayecto de su vuelo, la forma en que baten las alas para impulsarse, todo. Y hay días, raros y preciosos días, en que me abstraigo tanto mirando que ya no sé si quien vuela soy yo y quien me mira, en la tierra, es el ave. Un abrazo, gracias por escribir así.

Susan Urich Manrique dijo...

*Fé de erratas*

Se desBordan los ojos.

=D

Leo Mercado dijo...

Jajajajaja. Entiendo lo que decís, Susi. Para mí, una palabra (un nombre) es el mundo: la llanura el mar el aire....
Vesos, con fe de erratas.

elsagillari dijo...

¿se puede saber por qué desapareciste? se te extraña loquito, volvé plis, no te hagas rogar queréssssssssssss!!!!!!!

Ahhh....estos versos un manjar literario como siempre mi querido complicado amigo poeta escritor.

Besito Leo.

Leo Mercado dijo...

Yo también los extraño a todos ustedes. Pero sucede que necesito decantar algunas cosas.
Gracias por quedarte.
Besotes.

...jebumarï... dijo...

tu voz cierra esta herida
este acólito de algún
inoportuno fallecimiento

de aquellos que espían mis tropiezos

tu voz llueve a cántaros
entiende que todo
pero todo
sucede a orillas de mis manos

tu voz es el futuro que esta aquí
tendido en esta cama
lleno de flores
de nombres

de tu café perfumado

¡¡Pero este poema es muy bello!! qué intriga saber quién será la persona con esa voz tan poderosa jaja, "tu voz llueve a cántaros..." waw :)
abrazo

Anónimo dijo...

Creo que el primero es mío.
En los útimos cuatro, hay un verso ajeno que debo haber robado, aprovechando que el tipo era ciego.
Los cinco me golpearon con esa clase de verdad y de belleza que no está exactamente en las palabras, y que sólo la poesía puede dejarnos vislumbrar.

guillermo iglesias

Fran dijo...

Cualquier comentario que haga resulta inútil para expresar la admiración por estos poemas y por todo lo que escribes

Leo Mercado dijo...

Jebumari, no es una voz poderosa, es una voz desaforada, dulce, abrazadora. Que llueve y llueve y llueve. Y golpea las chapas, las paredes, el suelo todo...
(Y a mí me tiemblan las piernas).
Un beso grande.
PD: Tendrías que publicar más seguido en tu blog, ejem...

Leo Mercado dijo...

Guille, maestro, en nuestra charla de ayer descubrí de qué están hechas sus palabras. Estos versos no podrían ser de ningún ser que no fuera yo (mucho menos del ciego aquel), así que no me "chamuye". Usted es el Océano Atlántico; yo, una gota de agua con gustito a tabaco, que surca una tenue acequia de los cerros del norte.
Un abrazo enorme.

Leo Mercado dijo...

Gracias Fran por el abrazo amigo. Lo devuelvo, con un par de mates.

Susan Urich Manrique dijo...

Bueno, yo he venido a leer, pero me encuentro con que en realidad sólo puedo releer, cosa que para nada me molesta. Si algo aprecio de tus poemas, entre muchas cosas, es el hecho de que al releerlos siempre causan en mí el mismo impacto de la primera lectura. Y eso, mi querido Watson, no es poca cosa. Un beso. Ando por acá, hurgando las gavetas de tu blog.