domingo, 24 de octubre de 2010

Sobrevivires


El 13 de abril de 1.978, a las 23:34 horas, un comando secreto estacionó un auto verde en la calle Suipacha 852 de la ciudad de Salta, frente a la casa en donde el hombre pintaba pececitos de colores. Cuatro impunes armados descendieron del vehículo, atravesaron la calle y voltearon la puerta a golpes. El hombre de los peces los miró a los ojos, a todos, justo antes de ser encapuchado, y arrastrado hasta el auto.

Cinco veces le gatillaron en la frente y le dijeron que la próxima vez, el arma tendría balas.

Después vino el exilio, del cuerpo y del alma. Pero esa noche, esa, el hombre de los peces y yo, que nacería cuatro años después, salvamos nuestras vidas.

10 comentarios:

Susan Urich Manrique dijo...

Este es de esos textos que lo dejan a uno un poco mudo de lengua y oídos, momento de silencio largo y multisensorial.

Leo Mercado dijo...

No sé si es el texto, Susi, o la historia del texto, lo que a mí, en particular, me deja al borde del llanto, de la ira, de...
Besos.

Eme dijo...

El exilio... no se si lo soportaria*

besosdulces*

Leo Mercado dijo...

Yo tampoco, pero hay personas que resisten inclaudicablemente, y que vuelven a la tierra primigenia, para cosechar la siembra.
Besos, Eme.

Sirocos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leo Mercado dijo...

No sé, Nata.... A él le debo gran parte de lo que soy, eso está claro.
Besos.

Cecilia dijo...

Una noche también entraron en casa cuando dormíamos... La historia que llevaremos como muchos en la entraña.

Leo Mercado dijo...

Sí, sin dudas. A mi me duelen muchas cosas que incluso, no viví directamente.
Otro beso, Marina.

Adela Corporaal dijo...

Es cierto esto que contás acá, Leo? yo cumplía 19 años ese día, y te aseguro que eran días aciagos. me impactó tu relato, como siempre. Sos un genio.

Leo Mercado dijo...

Tan cierto como que cuatro años después inhalé mi primera bocanada de mundo.
Un beso grande, Adela, y gracias por el halago.