lunes, 25 de octubre de 2010

Alto en La Paz.

.
aquí
en esta ciudad
los alambres me tensan la soledad

y por mucho que me empeño
en deshacer la lejana certidumbre
esa mujer me tiembla en la lluvia
que me anuda los huesos

y por un momento
sólo por un momento
quisiera no ser el extraño hombre
que mira por la ventana de un hotel
cómo la luna es devorada
por los cerros del oeste




....................................................La Paz, primavera de 2010.

17 comentarios:

...jebumarï... dijo...
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...jebumarï... dijo...

"...esa mujer me tiembla en la lluvia
que me anuda los huesos..."

...el paisaje quieto descubre hoy, como tantas veces, el rompimiento que los alambres estratégicamente han llegado a introducir bien adentro de lo oscuro, bien adentro donde los huesos dan el aviso de siempre...
La historia se va contando de a poco, ¿te has dado cuenta?

abrazo bien grande, leo :)

Leo Mercado dijo...

Indudablemente. La historia se cuenta de a pedazos...
Gracias por venirte.
Te devuelvo el abrazo, y lo agrando un poco.

Susan Urich Manrique dijo...

Cómo se anudan a los huesos las personas? de la misma forma que nos anudamos las palabras al cuello cuando debemos reconocer que muchas veces estamos en el lugar equivocado? Mejor me voy, la lista de preguntas puede hacerse larga, y desagradablemente introspectiva. Me ha encantado este poema Leo. Abrazo.

Susan Urich Manrique dijo...

Mira, Leo de los planetas, me siento en deuda contigo, de tu blog he caído en un par de blogs de personas (marcianos??) que escriben increíble, te devuelvo el favor que sin sospechar me has hecho, visita a esta chica:
http://aurryn.blogspot.com/

Abrazo.

Sirocos dijo...
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Carina Felice.Fotografías. dijo...

Crucial el momento en que uno se descubre mirando por una ventana prestada, alquilada, fugaz.
Es que en realidad estará mirando hacia adentro. Una introLente:)
Abrazo cordial desde Buenos Aires!

Namaste/\

Leo Mercado dijo...

Susi: Las personas se nos anudan a la médula, y andamos sin ellas; es decir, con ellas, latiéndonos adentro, eternamente.
Los lugares equivocados, son simplemente errores de cálculo del destino. Es la chance que nos da para redimirnos.
Besos.
PD: Visité el blog que me recomendaste. Hay buen trabajo ahí. Gracias.

Leo Mercado dijo...

El silencio, Nata, muchas veces es nuestro mejor aliado. No?
Un beso grande.

Leo Mercado dijo...

Carina: Como buena fotógrafa, detuviste el poema en un instante. El crucial, a mi juicio.
Gracias por venir a verme.
Un beso grande.

Cecilia dijo...

Cuándo se mira através de una ventana, qué se mira? mejor dicho qué se ve detrás del paisaje, reptando por los marcos, reflejado en el vidrio?
"esa mujer me tiembla en la lluvia
que me anuda los huesos" es hermosísima metáfora. Y qué bueno leerte.

Leo Mercado dijo...

Muchas veces se mira sin ver. Yo no lo sé.
Te mando un beso enorme, Marina.

Jazmín dijo...
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Vanesa Salazar dijo...

meencantameencantameencanta!...esa mujer me tiembla...y quisiera no ser el extraño hombre que mira por la ventana, por mucho que me empeño. Cómo me gusta la forma que tenés de abrir el juego, Leo!

Leo Mercado dijo...

Y a mí cómo vos de cerrarlo. Jajajaja.
Un beso grande, Vane.
PD: Leí la entrevista que te hicieron: muy buena.

Vanesa Salazar dijo...

jajajaja! Sos terrible!!! jajaja!
Si vos abrís y yo cierro, será que hacemos un buen equipo... tendremos que ponernos a escribir a cuatro manos? jajaja!
Gracias por lo de la entrevista.
Otro beso grande.

Leo Mercado dijo...

Terrible? Yo? Jajajajajaja. Naaaaaa....
Dale, un día escribimos algo a cuatro manos, a ver qué sale.
Beso grande.