viernes, 16 de abril de 2010

25

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aquí
en estambul
recupero consonantes
distingo lo casual
..............................de lo cáustico
la pimienta de alepo
del eneldo

distingo al mármara del negro
partiéndose en dos cauces desiguales

a la mujer de entre el tumulto
a la que observo
secreto

a la que quisiera entrármele al escote
en un gesto de descaro
besarle el cuello
la boca

pero no
este doble frío
de huesos y de ausencias
amilana todo intento

y yo me quedo solo
como siempre
buscando un punto
sólo un punto de calor
entre tanto invierno


..........................................Estambul, invierno de 2005.

4 comentarios:

Jo Grass dijo...

¡Qué escena tan sugerente la que evocas en estas líneas! Estambúl es mi destino pendiente más deseado.
besos

Leo Mercado dijo...

Joooooooo!!!!!!!
Gracias por llegarte.
Besos grandes para vos!

Anónimo dijo...

Hola Leo parece ser que llevamos las soledades donde quiera que estemos, ahora mismo imagino que sería si tuviésemos el poder de dejarla en algún lugar, o conjurarla con algún mantra.
Esta poesía encierra un secreto, no se cual, claro, es un secreto o eso sentí al leerlo.
Me gusta esa especie de conjugación de soledad y frio. Yo lo suelo asociar a colores, en general al gris.
Saludos Leo
Diana

Leo Mercado dijo...

Claro, la soledad es la otra cara de la moneda. Imposible dejarla aparcada en algún sitio.
Jajajaja. El secreto se dilucida rápidamente: uno escribe para dejar de estar solo. El lector completa el círculo.
Por lo demás, coincido en la asociación cromática.
Gracias por este y todos tus comentarios (hay una evidente lectura profunda de la cuestión, y eso es interesante)
Saludos.