jueves, 29 de enero de 2009

LO QUE NOS QUEDA


Y aún allá abajo el tiempo sigue siendo,
esperando, lloviendo sobre el polvo,
ávido de borrar hasta la ausencia.

PABLO NERUDA
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Aquí me queda el café humeante por las mañanas, predecesor de mi rutina de muertos, con los que converso a menudo sobre esas breves vicisitudes del “no ser”. Aquí me queda el sabor agridulce del tabaco mojado y secado entrándoseme en las narices. El gusto de fumarlo en mi eterna pipa humeante. Aquí me quedan las manos de mi esposa urdiendo nuestro futuro sin sobras, pero tampoco sin faltas. La sonrisa de mi hija llenando de luz el imperioso tesón de una casa ajena venida a nuestra. Aquí me quedan mis poemas mudos, ciegos, sordos; miles y miles de versos abrazando mi gastado osario, dándome aire cuando creo que mi corazón no puede ya con tanto mundo. Aquí me queda esta risa, de lado a lado, al saberme feliz en un camino de posible futuro incierto, hoy cierto.

Sí, lo sé: a veces viene tu nombre. Aunque, a qué negarlo, ahora muy difuso, muy. Han pasado muchísimos años y el tiempo, que todo lo cura, se ha encargado de sepultar en los jardines de su propia memoria (¿de su propio olvido acaso?) toda posible reminiscencia que pretendiera sacarme del rumbo.

Ahora puedo sonreírte, mirarte a la cara, saberte. Asumir de una vez y para siempre que tal vez me diste mucho, que quizá te di poco; que el mejor gesto que pude tener hacia vos fue dejarte ir; quiero decir: poder divisar a la araña balanceándose en la tela (su juicio eterno) y asumir sus dotes de trapecista como fragmentos de una historia compartida en la arena de un verano ventoso.
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(De "Poco pueblo demasiado", 2009)

domingo, 25 de enero de 2009

PRESAGIO DE ENTREDIENTES


“Lo demás es irreal, insignificante”.
JORGE LUIS BORGES

El poeta no consigue soltar la voz. Se ensimisma, se restringe, se limita. Afuera el sol golpea la tierra como si fuera la última vez. Los árboles, por su parte, disfrutan de su propia quietud. Aquí adentro, yo veo al poeta; lo observo detenidamente. Él, sentado en su silla, no sabe que la mariposa que se posa en el vidrio lo piensa. Que en la casa vecina dos personas se rondan. Que mañana, cruzando una calle de la ciudad que ama, en un alarido repentino y ensordecedor, descubrirá su destino.
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(De "Poco pueblo demasiado", 2009)

LA NOCHE DE OTRA

La noche se compone de sorbos de sombras. Sin desahogos, el techo se deshace sobre su frente. Ella es, así, herida de muerte*.

Es todo lo que la noticia del diario complace.

(Lo que siempre ignoraremos, todos, es si aquella noche, el cielo-raso- era el desconsolado, o si la muchacha, por propia decisión, había resuelto el circular candor, el sintético aliento, el toxico fragor de un rumor, leve, acaso correspondido en un superior destino).



* Sin embargo, sólo años después entendería que morir es un ejercicio increíblemente más amplio que el mero deceso de un cuerpo fútil e irreverente.

(De "Poco pueblo demasiado", 2009)

sábado, 3 de enero de 2009

19



hosco
vulgar
oscuro
amargo
petulante
sarcástico
insoportable
irresponsable
malhumorado

pido las disculpas del caso
a veces me canso de ser yo
(De "Memoria de la sal", 2008)

24


pienso
espontáneo
después de rozar tu cicatriz

patria única
único aullido

no cabemos todos en una tierra desigual

aunque aquí sin embargo
beba el goteo de tu sangre
enrojeciendo el borde este de mi boca alada

sin codicias ni pausas


(De "Memoria de la sal", 2008)

15, 16 y 23

15
(Olivia)


no hace falta tanto cielo

digamos
un puñado de nube

no hace falta tanta selva

digamos
dos pizcas de verde

a gusto
mar
mundo
mil pasiones

viento
sueños
mil sonrisas

y ahí estás
por fin

nacarada princesa
de mi reino de cartón

16

cómo resolver el poema
en el que lo que no decís lacera
en el que la sentencia
es tu silencio obtuso

en el que desvestís
una a una
mis manías

y yo
impávido
me reduzco a tus dedos
transitándome todo
lo que me queda de un yo inaudito
y vacilante

[a la distancia
me ves por fin
aunque no me mirás
me ves]

23

no se puede volver
el cielo claro
cuando nos hierven las ansias

cuando creemos recordar
un nombre borroso
en el jardín de la memoria

no se puede volver
el agua limpia
cuando nos azota el pasado

cuando pretendemos ocultar
la forma de una pasión
en nuestra caja de fósforos

quiero decir solamente
quiero decirte
que a veces viene tu olor

y yo como un estúpido
dudo que hacer con tanto
con tan poco mundo
(De "Memoria de la sal", 2008)