domingo, 15 de febrero de 2009

12

por fin la noche es mía

consigo inhalarla
por el vértice lacrimal
de mi ojo izquierdo

no puedo llorar
tu terrible omisión
(es hora de llamar así a tu olvido)
tu tropiezo
el desacierto de tus sílabas

deberías saber
que hay preocupaciones mayores aquí

la lluvia estival
aniquila al tabaco

eso es todo

y cientos de bocas hambrientas
por cierto
y manos desocupadas

y pobreza proliferante
aleteando en este valle


(De "Poemas para coser cuerpos", 2009)