miércoles, 7 de mayo de 2008

12

otra vez llueve
y el vidrio que parapeta agua
resiste tenaz miles de embates

acá adentro
olvido mis coartadas
lo que no me deja ser

por un momento
urdo desmesurados versos
en la sequedad de mi pescuezo

y soy libre entonces
y tengo memoria
y el soplo que me reclama
convertido en pulsación sanguínea
hoy descansa acurrucado
entre las sábanas

sin mayores presunciones
puedo afirmar
vivo
por hoy
solamente


14

me vienes
por momentos
a rechinar la sangre

y aunque me suma
en labores
de comunión con la tierra

te respiro
en la albahaca
centinela de la acequia

en las hojas
que envejecen
y se mueren en otoño

sospecho que habría
que repartir de una vez
nuestras soledades

yo
dejar de andar siempre
lleno de cenizas

vos
dejar de escurrir tus dedos
en la arena del tiempo


23

aquí no tengo nada más
que este olvido
andándome los pasos

aquí llueve
y sale y el sol
todos los días

y es inconmovible
la síntesis del cielo en mi pecho

lo que refiere esta planicie
sin vacilaciones geográficas
denota lo acucioso
lo ríspido

de este día que se mure
y que muriéndose
nos mata


24

la madera
se resiste a arder
su destino antes esquivo

lucho a la sazón
a galope tendido

y siento como América
me late en todo el cuerpo*




*(en la proximidad
de mi brazo izquierdo
crece una flor)


25

entro a desgarro en la indiferencia
sin quererlo
como el último de todos
como la saliva final del beso

soy el que todos ignoran

-digo.

estoy aquí
beso tu frente
nunca estarás solo

-dice.

entonces nos amamos


26

tu pie besa mis lágrimas
insiste en caminar mi almohada
mis deleites

lo que me hace parte del viento
que empaña la falsedad del espejo
y la suma de esta perentoria
aunque imaginada ausencia

estamos en este instante
juntos
solos
y pareciera que lo tuviéramos todo

seguramente
nadie imaginaría jamás
que afuera de estas sábanas
nieva
como en el más cruento de los inviernos


30

no puedo dormir

tu nombre sube
alto
altísimo
se me enreda entre los dientes

y por mucho que me empeño
en sorber tus adjetivos
las vocales reminiscencias
y el pliegue último de tus piernas
la vigilia prolifera
desvelada incluso ella misma
como un súbito telón de impotencia

estimo que no hay sueños que soñar

quizá por eso
el letargo no abre
su tremebunda boca nocturna
para beberme de un trago


(De “Cóndores tatuados”, 2008)