viernes, 11 de abril de 2008

3

hablo de llenar
tu boca de lunas
para que seas
en mi noche
luz

[digo
simplemente

que el mundo hoy
es tu cintura tenue
entre mis dedos]


6

la muda voz
de mis fantasmas
concentrándose en mi centro

las suculentas
fauces del mar
aguzándose las partes

neruda irrenunciable
poblando mi universo
de versos sin pausa

vallejo oscuro
acaso ensimismado
discutiendo en mis resabios

hernández vivo al fin
sin prisiones de acero o de rumiantes
componiendo mis muros rutinarios

amigos
aquí en este olvido
ya no nos falta nadie


10

A Paola Ferrari, por su aniversario, por lo mucho que le debo…

sé que ella cree
a ciencia cierta
que su destino está ahí
entre la vorágine y el papeleo
entre la resignación y la rutina

[Para mayores detalles, habría que decir que ella llega a la oficina, y que se pasa el día entre papeles vacíos, que tiene que llenar con formalidades y cartas documentos y boletos de compraventa; para que sigan vacíos, acaso más que antes. Sé que ella piensa en versos, propios y ajenos; que quisiera ser otra, llenar de rimas y predilectas métricas su espacio, volcar su escritorio, desgarrarse las ropas. Sé que mira por la ventana (creo haberlo dicho ya), insistentemente. Que quisiera que sus paredes ahí fueran violetas, como su muro predilecto. Ser desordenada, caótica; pisar Nueva Delhi.]

sé que ella estará ahí
probablemente siempre
que yo alguna vez iré
y que tomaremos el café
eternamente adeudado

sé que volveré a mi destino
de largas distancias y tabaco
y que ella se quedará ahí
queriendo ser quien no es
queriendo hacer aquello que no hace
perfectamente vestida
prolijamente peinada


16

abjuro

valéry
aquí no hay
ningún esprit géometrique

yo sólo escribo
y por momentos dudo
que sean mis propias manos
las que tramen el papel

así
como el matador
muere en su ley
yo escribo el aire que respiro
los gestos simples
de las hojas
los pómulos curtidos
de la sal

la sangre misma del prójimo
todos sus desaciertos

sus quimeras


18

tu cuerpo
está en mis manos
sentado en ese sillón
acurrucado
a medio sueño

mis ojos por un momento transitan
las telas inútiles
que ocupan el recto abismo
que es la ventana

en la mesa podrían descansar
drummond de andrade
pessoa
incluso el mismo éluard

y yo podría gastar mis dermatoglifos
de tanto andarme en la palabra

prefiero sin embargo
ese tu cuerpo indiviso
saciándome las manos
la arena de mi centro


20

la belleza es
mirar una nube
hasta estallar los ojos

incrustar los pies
en medio del barro
por otro lado
es sentir aquella arcilla
con la que estamos hechos

es refutar el engaño primigenio
de la costilla y sus vicisitudes

es aseverar que con un hueso
no basta para hacerte

habrá que sufrir señores
e inventarme en tus manos
en tu pelo rubio
en la saliva de tu boca


22

escribo
escribo en mi cuaderno
historias consternadas
versos a destajo

escribo aromas selváticos
arenas desteñidas por el sol

los días pasan
se suceden
y yo violentamente escribo

el viento enardecido que engullo
la noche de luciérnagas remotas
los azares

escribo el poema
que pretende respirarte
ser este abrigo en la tormenta

(De “Cóndores tatuados”, 2008)