domingo, 28 de diciembre de 2008

TODAS LAS MUERTES, LA MUERTE.

......................Espero alegre la salida y espero no volver jamás.
.......................................................................FRIDA KAHLO



Con la obra lista. Con las manos desbordando rojo. Como en cada final, ella se reconocía en las formas, en el color. Entonces se odiaba. Y se mataba. Había olvidado ya, el primero de sus espejos. No recordaría, entonces, jamás, el número total de sus fallecimientos. Ella había muerto, lo sabemos, una y otra vez, insistentemente, en el último trazo del pincel, en el primer repaso de la vista.

Pero hoy sería distinto. El cuadro dejaba ver una puerta entreabierta, al principio; cerrada, al final. Esa, señores, fue su primera, su única, su verdadera muerte.
.......................................................(De "Memoria de la sal", 2008)

sábado, 13 de diciembre de 2008

...a retaguardia...

17

aquí desnudo
vulnerable
imperfecto

viviendo injustamente hueco
en el intento de abarcar en mi pupila miope
todo el rededor del mundo

soy un niño
temeroso ante las sombras
ante las manos que me despojan
de mis ropas
y mis pieles

no digo verdades

cualquiera se da cuenta
que solamente tengo
un verso para cada olvido

que sepas
:
aquí me bebo
el mar de un sorbo
engullo la tierra toda
como si de saciar el hambre
dependiera el ejercicio de mi libertad

(De "Memoria de la sal", 2008)

domingo, 7 de diciembre de 2008

14*

yo continente
jamás isla

tengo sólo algunos huesos desplumados
todo lo demás
sobra







*para que lo sepas de una buena vez



(De "Memoria de la sal", 2008)

sábado, 29 de noviembre de 2008

...en camino.

2

el olvido
tiene un borde alado
la cintura taciturna

yo
tengo estos versos dentro
rasgando mis entrañas

aquí los dejo entonces
pequeños
desarmados

para que crezcan
aunque no sepan muy bien
qué hacer con tanto mundo


3

desde el interior de la ventana
con los ojos viajando
por un mundo de papel
zozobrado de letras

reconocí mi rostro

urdiendo una a una mis manos
modelando mis pies
saboreando mi saliva

ese día
entonces
supuse un mar sediento


6

por supuesto
que el placebo
de lo amargo
desvirtúa la aspereza

lo vacuamente liso
por su parte
perfora palmo a palmo
la dulzura
de algún vientre imprescindible

quiero decir
que hace frío aquí
y que no tengo EDAD
para estar SOLo

para mirar
el fondo de mi taza de café
y descubrirme empático
vulnerable

entonces te nombro

y tu voz suena
en el espacio hueco
entre mis costillas




lo que viene después
es la inmemorial ceremonia
con la que dejamos de ser
un hombre
una mujer

y ya no estamos
nunca
más
solos


7

lleno tu máscara
nube a nube
con fragancias secretas

me descifro nítidamente

resoplo el estribillo
de mi boca
sudando sangre
versos
hambre

y fumo
con la certeza en el aire
de que la noche es larga

y que tus gestos
se extienden
en humos o en silencios

más allá
mucho más allá
de lo que estos ojos miopes
pretenden abrazar



11

ahora
la soledad es perceptible
y el cielo viste un rostro
que atormenta

la araña
muchos años ausente
viene a balancearse
en la tela del juicio
vacilando

quizá también ahora
la deje ir

(De "Memoria de la sal", 2008)

sábado, 22 de noviembre de 2008

Comenzando el viaje...

1

me voy
con las branquias
anudadas

con la garganta seca
con la ondulante serpentina
velando mi sueño

más allá de la montaña
espera la sal

ya comienzo a recordarla


(De "Memoria de la sal", 2008)

martes, 28 de octubre de 2008

EPÍLOGO (Clase introductoria a la filosofía de lo absurdo, posiblemente prescindible)

Para "la inventora del arte", que ataca, como siempre, por la retaguardia y, como siempre, con caballería de cartón y escudería de humo... ...con todo respeto.

ADVERTENCIA:
Escrito en un papel, posiblemente una servilleta; en un bar de una ciudad que no es mía, posiblemente París; con una lapicera que desconozco, posiblemente robada…


Digamos que hablar de absolutos es tarea sencilla: el mundo está lleno de ellos. Basta solamente abrir bien los ojos y mirar con atención, y el cielo, por ejemplo, estará arriba de nuestra cabeza, azul, más azul; la tierra, por su parte, será esa superficie rugosa siempre finita donde nuestros pies estarán anclados, indefectiblemente, producto de la también siempre misteriosa gravitación. Y desde ese encalle podremos mirar, por ejemplo, la metáfora del tiempo (acaso paradigma absoluto) en nuestra muñeca, ese engranaje de minuciosidades inentendibles.

Quiero decir, hablemos de cosas serias. De las cosas en serio.

- No creo, ciertamente, que pudieras entender aquello que sucede más allá de tus narices. Estamos sentados, los dos, en estas sillas, en esta mesa, en este bar. Ignoro cómo llegamos a compartir la borra del café; acaso eso no interesa ahora. Vos me mirás, anonadada, mientras yo hablo a mil voces, desaforado. (¿La gente se da vuelta a mirarme?). Estoy aquí, reclamándote lo que me corresponde, y vos parecés estar en las nubes, en la Torre Eiffel. Nos distancian sesenta centímetros, o mil continentes y varias vidas, está claro.

- No, te equivocás (¿otra vez?), no escribo ni al vicio ni por vicio, escribo porque es mi manera de ser en el mundo. Ya lo dije en algún lugar: vos vas a ver sólo palabras, creerás siempre que sólo se trata de palabras.

Mientras tanto, llueve. La lluvia ha sido hecha, no caben dudas, para atormentar mis encierros, y no para otra cosa. Yo miro insistentemente un cuadro en la pared, que me parece muy familiar: es un hombre suspendido en un gran salto al vacío (otro absoluto), tratando de asir una estrella (un imposible). Indudablemente es mucho más sencillo mirar el cuadro que tu boca muda.

- Sí, yerro; soy imperfecto, insoportable, amargo, sarcástico y soberbio; bajo, oscuro, con pecas, pelo de noche y uñas comidas; tengo vicios, soy irresponsable, jamás termino lo que empiezo y, sobre todo, nunca olvido. Ergo: soy humanamente humano.

La oscuridad comienza a avecinarse, y la lluvia no cesa en su aventura. No tengo un paraguas, una campera, algo que me proteja. En algún momento habré de salir de este lugar…

- Quisiera que volviéramos sobre los absolutos, es un tema que no pretendo dejar que se opaque bajo la poca nítida lumbre de lo que sos, soy, y/o es la circunstancial casualidad de lugar.

- Digo, recuperemos la capacidad de asombro ante la realidad que nos rodea. Sí, es cierto, si somos sinceros, tendríamos que sabernos, necesariamente, finitos, contingentes. No bastamos con nosotros mismos para explicar el mundo, necesitamos alguna certeza que nos permita poder confrontarnos con aquello infinito, incierto. Aquí es, pues donde comenzaríamos a hablar de sentidos absolutos (pero sólo comenzaríamos, dado que yo me caracterizo por no terminar nada).

- Sí, también, es cierto: cualquiera podría decir (de hecho la tradición filosófica occidental lo hace) que la idea de absoluto remite a aquello que es por sí mismo, por independiente o incondicionado. Yo no sé si el absoluto es trascendente o inmanente; sé, sencillamente, que ahora no quiero hablar más sobre el tema. Te recomendaría entonces volver (si es que alguna vez fuiste…) sobre Schelling, Hegel y Espinoza, o, si te parece mejor y menos fatigoso, siempre podrá salvarte el gran Jorge Luis; en tal caso, estará disponible en alguno de tus anaqueles “La escritura de Dios”, un cuento que a veces entiendo y a veces no.

(Aquí bebo un sorbo enorme de café y te observo. Vos no decís palabra alguna, y me mirás, pero no sé si seguís aquí o en la Torre Eiffel)

- El resto, sería terreno de la metafísica, y si nunca pude siquiera con la física lisa y llana…

- Si soy empirista ingenuo, la evidencia material lo confirmará o refutará. Creo en la fatalidad del que lleva la palabra como estandarte, por no poder desprenderse un segundo de ella, por pensar el mundo entero en adjetivos, verbos y sustantivos (estoy diciendo que el cielo, otra vez, no es lo que a veces es azul y a veces negro, sino que es el telón que cubre mis quimeras, que a veces sí es sombra perforada o afilado puñal).

Entonces doy un pequeño golpe sobre la mesa, con mi puño cerrado, me bebo lo que queda de mi café y diviso la orfandad del pocillo, insoportablemente blanco, impoluto. Lo que viene después es la ya clásica escena de una típica novela de televisión: vos hacés como que no te importa (aunque ambos sabemos cómo te hierve la sangre), yo hago como que no me interesa.

Me pongo de pie escuetamente…

- Ya ves, soy un caballero, y a los hechos me remito: jamás necesitaría escudarme en sutiles provocaciones o en adjetivos prestados.

- Por cierto, no creo que quiera devolverte la lapicera, como vos seguramente no querrás devolverme la inconmensurabilidad del tiempo que me tomó escribirte estas líneas, antes de partir de París, digo.

Después, pago el precio del café, de que creas que, como siempre, sólo se trata de palabras, y de la irresponsabilidad de no haber traído paraguas.


POSDATA:
Seguramente, utilicé más de una servilleta, o posiblemente una computadora; quizá el bar no era tal y tampoco estaba en París, y posiblemente sólo había una copa de vino y mucho tabaco, en la soledad de mi ventana, en Vaqueros, donde el mundo, el único, infaliblemente ocurre.

(De "Lo otro, lo demás", 2008)

viernes, 24 de octubre de 2008

15

después tal vez lo olvide

ahora
bebo del cuenco
de tus dorsales
tus líquidos predilectos

suspendo
del límite alado

en la curva de tu espalda
mi flagelo postrer

crezco

a expensas del sudor
y el resto de tu piel
modelando mis pasiones

a sabiendas
que vos
también

después tal vez lo olvides


19

en el papel
descansan
las obligaciones

los postergados renglones
todo su eterno letargo

en mi piel el hambre
de otros ojos

una barba sin mensura
ni oscilaciones elocuentes



de poco sirve ahora lo tangible
apresado en la condescendiente forma

digamos que quisiera
ser parte de tu boca
absurdo
absurdamente



24

hoy
he gastado mucha noche

entrecortando silencios
con las sombras
que pueblan mis manías

aquí se verán palabras
signos ilegibles
acaso inentendibles

pero habrán noches de insomnio
cóleras del vino
inacabables tabacos
iras
mil pasiones
y este artefacto maltrecho
amenazando con detenerse de una vez

hoy
voy a morirme nuevamente entre sombras
aunque de palabras
parezca

que sólo se trata

(De "Lo otro, lo demás", 2008)

sábado, 20 de septiembre de 2008

14

“…confuso de dominios, incierto de territorios,
[…]
amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos…”

PABLO NERUDA



el azúcar endulza
la nube que se desplaza
sobre mi cabeza

que me llora adentro

la lluvia despabila
el mejor de mis placebos
en mi tobillo maltrecho

que se apoya en tierra móvil

la arena oculta
intensiones frustradas
sobre mis pasados

sobre mis futuros

que me agobian
que me ciñen
que el azúcar endulza


a veces

(De "Lo otro, lo demás", 2008)

domingo, 7 de septiembre de 2008

13

Yo no toco tu vida, tu soledad, tu frente,

yo no soy en tu noche más que un lago, una copa,
más que un profundo lago,
en que puedes beber aun cerrados los ojos,olvidado.
IDEA VILARIÑO


olvido
y sobrevivo

y el canto del libro
apuntala mis flagelos

no te veo igual
algo pesa en tus ojos

los míos por su parte
crecen a la par de mis propios vientos

lo sabemos todos
y nos disimulamos sin embargo
y a tientas entramos en el día
ignorándonos

olvidándonos

sobreviviéndonos

Para el olvido predilecto,
el mejor de todos,
aquel del que nadie escapa...

(De "Lo otro, lo demás", 2008)

viernes, 15 de agosto de 2008

5

la sopa hoy
es un breve mar
enfurecido

ceñido a una circunferencia
posada en la recta galería
de abismos

de una morada que no es mía
en una tierra que tampoco sabe de mí
de mis huellas en su frente

la sopa y yo
nos reconocemos
en el furor y en el frío

en la euforia por devorarnos
mutuamente
los adentros



6

cuando tenga boca
temblante
latiente

cuando beba tactos
rumiantes
ásperos

cuando tenga una luna para mí
entonces
sólo entonces

sabré tu oficio
tejedora feroz
de dientes sin hambre

y sombras sin nombre


11

la delicia en la mesa
nos olvida
lentamente

lo propio harán
los inquebrantables mundos
con todos sus paños verdes

nos olvidarán
las risas compartidas
los malos ratos

de tu pelo quedará
sólo una huella en mi mano
sus virtudes invisibles

de mi escarcha
el tabaco ardiente
en el aire de un suspiro

y el estupor
lo inútil
nada más


(de "Lo otro, lo demás", 2008)

viernes, 6 de junio de 2008

33


serenaVIOLENTAviolentamenteserenaHERMOSA
hermosamenteinconmensurableINCONMENSURABLEMENTECIERTA
ciertamentetiernaTIERNAMENTEFEROZferozmentecálida
CALIDAMENTEMUJER

[a veces quisiera
que fueras algo más
que la suma de adjetivos
que uso para hacerte]

(de "Cóndores tatuados", 2008)
35

los ímprobos
los ajenos
los otros

jamás entenderán

que yo
que aquí
que ahora

puedo escribir
los versos más felices
este día

y que elijo en cambio
estar triste esta noche


37

te busco
no hay dudas
mis manos husmean
hasta los lugares
más recónditos

presumo que tus anchos ojos
cargan en su espalda
la ineludible ausencia

y que este río de sangre
que se agrega a la noche
y que corre irrevocablemente
por el lecho de la nada
no sospecharía nunca
lo bien que tu pelo
le hace a esta mixtura despareja
que soy sin vos


39

quizá no valga la pena
buscar la palabra exacta
en el desvelo ahumado
que la noche propone

y que mi cuerpo dispone
con acatamientos disímiles
a mi condición de lecho

debería dejar
entonces
que este bar se beba
el poema escrito en la servilleta

y no invocar más
aquello que no está
que se insinúa simplemente
robándome este esbozo de alegría
en mi boca errante

(de "Cóndores tatuados", 2008)

miércoles, 7 de mayo de 2008

12

otra vez llueve
y el vidrio que parapeta agua
resiste tenaz miles de embates

acá adentro
olvido mis coartadas
lo que no me deja ser

por un momento
urdo desmesurados versos
en la sequedad de mi pescuezo

y soy libre entonces
y tengo memoria
y el soplo que me reclama
convertido en pulsación sanguínea
hoy descansa acurrucado
entre las sábanas

sin mayores presunciones
puedo afirmar
vivo
por hoy
solamente


14

me vienes
por momentos
a rechinar la sangre

y aunque me suma
en labores
de comunión con la tierra

te respiro
en la albahaca
centinela de la acequia

en las hojas
que envejecen
y se mueren en otoño

sospecho que habría
que repartir de una vez
nuestras soledades

yo
dejar de andar siempre
lleno de cenizas

vos
dejar de escurrir tus dedos
en la arena del tiempo


23

aquí no tengo nada más
que este olvido
andándome los pasos

aquí llueve
y sale y el sol
todos los días

y es inconmovible
la síntesis del cielo en mi pecho

lo que refiere esta planicie
sin vacilaciones geográficas
denota lo acucioso
lo ríspido

de este día que se mure
y que muriéndose
nos mata


24

la madera
se resiste a arder
su destino antes esquivo

lucho a la sazón
a galope tendido

y siento como América
me late en todo el cuerpo*




*(en la proximidad
de mi brazo izquierdo
crece una flor)


25

entro a desgarro en la indiferencia
sin quererlo
como el último de todos
como la saliva final del beso

soy el que todos ignoran

-digo.

estoy aquí
beso tu frente
nunca estarás solo

-dice.

entonces nos amamos


26

tu pie besa mis lágrimas
insiste en caminar mi almohada
mis deleites

lo que me hace parte del viento
que empaña la falsedad del espejo
y la suma de esta perentoria
aunque imaginada ausencia

estamos en este instante
juntos
solos
y pareciera que lo tuviéramos todo

seguramente
nadie imaginaría jamás
que afuera de estas sábanas
nieva
como en el más cruento de los inviernos


30

no puedo dormir

tu nombre sube
alto
altísimo
se me enreda entre los dientes

y por mucho que me empeño
en sorber tus adjetivos
las vocales reminiscencias
y el pliegue último de tus piernas
la vigilia prolifera
desvelada incluso ella misma
como un súbito telón de impotencia

estimo que no hay sueños que soñar

quizá por eso
el letargo no abre
su tremebunda boca nocturna
para beberme de un trago


(De “Cóndores tatuados”, 2008)

viernes, 11 de abril de 2008

3

hablo de llenar
tu boca de lunas
para que seas
en mi noche
luz

[digo
simplemente

que el mundo hoy
es tu cintura tenue
entre mis dedos]


6

la muda voz
de mis fantasmas
concentrándose en mi centro

las suculentas
fauces del mar
aguzándose las partes

neruda irrenunciable
poblando mi universo
de versos sin pausa

vallejo oscuro
acaso ensimismado
discutiendo en mis resabios

hernández vivo al fin
sin prisiones de acero o de rumiantes
componiendo mis muros rutinarios

amigos
aquí en este olvido
ya no nos falta nadie


10

A Paola Ferrari, por su aniversario, por lo mucho que le debo…

sé que ella cree
a ciencia cierta
que su destino está ahí
entre la vorágine y el papeleo
entre la resignación y la rutina

[Para mayores detalles, habría que decir que ella llega a la oficina, y que se pasa el día entre papeles vacíos, que tiene que llenar con formalidades y cartas documentos y boletos de compraventa; para que sigan vacíos, acaso más que antes. Sé que ella piensa en versos, propios y ajenos; que quisiera ser otra, llenar de rimas y predilectas métricas su espacio, volcar su escritorio, desgarrarse las ropas. Sé que mira por la ventana (creo haberlo dicho ya), insistentemente. Que quisiera que sus paredes ahí fueran violetas, como su muro predilecto. Ser desordenada, caótica; pisar Nueva Delhi.]

sé que ella estará ahí
probablemente siempre
que yo alguna vez iré
y que tomaremos el café
eternamente adeudado

sé que volveré a mi destino
de largas distancias y tabaco
y que ella se quedará ahí
queriendo ser quien no es
queriendo hacer aquello que no hace
perfectamente vestida
prolijamente peinada


16

abjuro

valéry
aquí no hay
ningún esprit géometrique

yo sólo escribo
y por momentos dudo
que sean mis propias manos
las que tramen el papel

así
como el matador
muere en su ley
yo escribo el aire que respiro
los gestos simples
de las hojas
los pómulos curtidos
de la sal

la sangre misma del prójimo
todos sus desaciertos

sus quimeras


18

tu cuerpo
está en mis manos
sentado en ese sillón
acurrucado
a medio sueño

mis ojos por un momento transitan
las telas inútiles
que ocupan el recto abismo
que es la ventana

en la mesa podrían descansar
drummond de andrade
pessoa
incluso el mismo éluard

y yo podría gastar mis dermatoglifos
de tanto andarme en la palabra

prefiero sin embargo
ese tu cuerpo indiviso
saciándome las manos
la arena de mi centro


20

la belleza es
mirar una nube
hasta estallar los ojos

incrustar los pies
en medio del barro
por otro lado
es sentir aquella arcilla
con la que estamos hechos

es refutar el engaño primigenio
de la costilla y sus vicisitudes

es aseverar que con un hueso
no basta para hacerte

habrá que sufrir señores
e inventarme en tus manos
en tu pelo rubio
en la saliva de tu boca


22

escribo
escribo en mi cuaderno
historias consternadas
versos a destajo

escribo aromas selváticos
arenas desteñidas por el sol

los días pasan
se suceden
y yo violentamente escribo

el viento enardecido que engullo
la noche de luciérnagas remotas
los azares

escribo el poema
que pretende respirarte
ser este abrigo en la tormenta

(De “Cóndores tatuados”, 2008)

lunes, 10 de marzo de 2008

las últimas razones

44

a AnaLu, sin más…

pongamos que soy
aunque no estoy
que tengo razones

que me confundo por fin
sombra ya
en la noche de acero opaco

pongamos que el aire
que sale de mi boca
es el recelo mudo
de la suma de mis cóleras

que me suspendo
nube ya
en un mismo cielo raso

pongamos que escribo
sobre todas las cosas
con lenguajes ilegibles

que los ímprobos
me acallan
que no quisiera ser otro
que a veces te extraño
ana
y no hallo brazos para asirte


46

yo
dominador del humo
y del tiempo implacable
ignoro la conjugación exacta
del pretérito perfecto

yo
hombre simple
nombro las cosas simples
de los hombres simples

digo desaparecido
y no me encuentro
digo la zafra
y mis manos se endulzan
digo el tabaco
y clasifico aromas tentadores

yo
históricamente vencido
resisto
en mi palabra soberana

en mi única forma de libertad


47

el mar es boca abajo
yo le ando por la espalda

y mi navío celuloide
raja su soñoliento revés

aquí habito los cerros
su profundidad inmensa

soy la conjunción
de ese gesto que guardo
entre mis manos

no digo más
te miro
y mi silencio
viaja hasta donde estas


48

a veces sueño
sin quererlo
que hay pan
para mis bocas

que hay abrigo
para mis pieles

entonces me voy
y las palabras todas
vienen conmigo

entonces

hay pan y abrigo

ya no importa si este poema
se tensa hasta el fracaso
aunque si cala la médula
habré sido
dicho
triunfado

(De “Razones de la cólera”, 2008)

domingo, 2 de marzo de 2008

14

tus caderas ancladas
enredadas en mi cuerpo
tu pelo
irremediablemente dormido
el suspiro de las sábanas
la inquebrantable horizontalidad
de una cama soleada
de un cuerpo que no es mío
y que tampoco es tuyo

mis dedos enlazados
extasiados de tacto
mi pie
confusamente enajenado
las sombras inconclusas
el aire caliente que brota en las paredes
de algún intento perturbado
de una boca que no es mía
y que tampoco es tuya

esto somos
querida amiga
en la noche cíclope


15

la cintura de mi boca
astillándome las ganas

propicias al recato
y las buenas costumbres

el cuerpo
transformado en lo otro

habría que asumir
de una vez y para siempre
que hay sólo pocas cosas más fastuosas
que una mujer desnuda
recostada

y que la circunspección
y los benignos hábitos
son las excusas
insisto

de la cintura de mi boca
astillándome las ganas


17

los naufragios
que mi mar esconde
en sus oleajes

dormitan en mi enjuto hueco
apretujados
sudorosos

ellos son testimonio
de la exactitud del desprecio
que crece desde mis pies

a expensas de su enorme libertad
y de la sed de su vino inquebrantable
oliendo a muerte amargamente


El mar a veces

a Damián Lagos, escribiendo la patagonia toda...

El día se le entra, presuroso, apenas se abren las ventanas; y él sabe perfectamente que el de hoy, no es un día cualquiera. La luz se le distribuye por las baldosas del suelo, por la cama, por la piel; por los pocos libros apretujados en los estantes. Abre su cuaderno entonces, por última vez, su cuaderno de tapas duras, aunque desgastadas por tanto trajín, y hojas repletas de garabatos acaso indescifrables. Busca un espacio transitable por la tinta, dibuja una nube arriba, una ola abajo; y en el medio un barco, que pareciera comenzar a desplegar sus enormes velas blancas. Ya siente aroma a sal sobre su rostro, y observa, gozoso, cómo la breve brisa, implacable, comienza a embarazar las velas, a crecerles enormes barrigas.
Es tiempo, él lo sabe por fin, de levar anclas y de echarse a andar, hasta un nuevo puerto.



23

todos los pájaros anidan
los vericuetos de mi lengua

y en los pliegues de mi vientre
descansan rumiantes inmortales

los saurios por su parte
ondulan el raro aire de mi espina

soy yo
ha de ser así
quien no tenga un cuerpo
al cual entrar


30

descanso en tu abrazo inmenso
nos respiramos
los dos

y un sabor común
del todo de un cuerpo
nos duele en las partes

y si nos lamemos
nuestros contusos principios
enarbolan sus banderas

y así
sin mayores preludios
nos dejamos morir

para nacernos
en las risas
en tu pelo revuelto
en las sábanas mareadas


39

de vez en cuando muero
junto al tabaco
a aquellos que labran sus pesares

me pongo entonces
sus suplicios
los hago míos

y mis pies
llenos de barro
sufren las contingencias
de la cosecha

de aquello que viajará
miles de kilómetros
hasta volver a su origen
como los salmones
como el polvo

como el sol que quema mis manos
para volverme oscuro
y nacerme nuevamente

(De “Razones de la cólera”, 2008)

martes, 5 de febrero de 2008

20

que la noche me trague
de un solo sorbo
certero

que aguce mis temores
y me lleve consigo
en nubes que no son
en sombras que no están

ser perentoria ración


26

ella
desvestida de perfumes
de aromas confusos

trepándome las venas
reptando mis anclajes
hasta acechar mi centro

ella
sumida en mis costumbres
de malhumores y albures

escribiéndome el cuerpo
relatando sucedidos
para entender el hoy

señores
aquí no somos más que dos
aunque pareciera crepitar el mundo
en esta
nuestra pequeña morada


32

nadie hay
y el aire elemental
se adivina en el instante

debo decir
que así estoy
profético ante mí

ante los que quisieran
husmear en mis heridas

debo decir
que quizá tendría
que saldar cuentas con la nada
con lo que no seré
y que no tengo

para que la tiniebla
del desasosiego
venga certera

para que tenga motivos


33

la lluvia
desordena los techos

despedazada
derrama sus partes

aquí abajo
resistimos sus embates

con tenacidad propia
para la ocasión

aunque acabáramos
todos matados


36

me duermo
con la noche perforada
acuciándome las sienes

con mis razones
con mi oficio predilecto
velándome los sueños

con la suma de tus ropas
confundidas en mis restos
apretadas en mis manos

a sabiendas que al abrir los ojos
compareceré saldos
y equilibraré deudas

como una ciega máquina
que ajusta sus planillas
tormentosamente hoscas


37

dosmilmetrosdealtura
las nubes se disputan
los rincones del cielo
y éste
abatido ya
nos otorga todo su llanto

la leña
mi espalda
renuncian entonces

y descendemos todos
acuosos
beligerantes
abriendo destino
a filo de hacha

hasta el cálido candor
en donde nos dejamos cocer
para sabernos
para sentirnos enteros
desafiantes


38

la mitad este del cielo
devenida en negro
la oeste
blanca

en el centro
flanqueado por dos ríos imposibles
esto que soy
dúctil ante la lluvia
vecina de mi hombro

para las aves urge el resguardo
para los árboles y yo
la resignación

(De "Razones de la cólera", 2008)

martes, 29 de enero de 2008

trío de cuerdas (odas prescindibles)

10

existes
en las fauces
que el mar afila
en la arena
a diario

resisto
desgarbado
desbarbado
en esta porción
de mundo

todos nosotros
suponemos
quiero decir pensamos

que lo que nos une
es ese subterfugio imaginado
a la distancia
es la insistencia desafiante
de la distancia


19

quise nacer
el serpenteante aroma
de caballos irrisorios

el olor
a tierra mojada
entrándome en los poros

quise nacer
los sonidos predilectos
de emplumadas aves

quise nacer
el verde
el azul

quise nacer
quise nacerme


35

por el filo
que le nace a mis ojos

por las manos
que les crecen a mis ansias

por la escueta contracción
de esa saliva desértica

que puebla de dientes feroces
la irregular boca
de esta noche agitada

en la que yo transito
instintivo
por el borde de tu ombligo

(De "Razones de la cólera", 2008)

miércoles, 23 de enero de 2008

...para tener razones.

2

lo que rasga
mis adentros
no es la lluvia desigual

ni la profundidad intraducible
del café posado a mi costado
enfurecidamente humeante

es acaso
ese espacio hueco
donde la mariposa mece
sus diminutas alas

ignorando tus dedos
tu pelo en la frente
el compendio de tus fuegos


5

a hueso pelado

mis manos raquíticas
hoy despellejados continentes

dependen de un instante

mi proceder empero
apea el temporal

así
oradan las falencias
supuestas apatías

y me voy quedando
sin razones
sin barbas
sin lo que me funde al aire


9

y aquí

el caos
como forma permanente del cambio
desdibujándome las ansias
la lacerada espalda

aquellos mis desperfectos todos

(De "Razones de la cólera", 2008)

jueves, 10 de enero de 2008

islas....

38

repongo al amanecer
aquellas cosas prestadas

los besos
el tabaco

las huellas
de otros pasos


39

llueve
y es el agua la que trabaja
mis huesos
con precisión de escuadras y compases

la anquilosada arquitectura
de cabos enclenques
y mañanas de limón

lo otro
errante desvarío
que compone versos malsanos
es la saliva de lo incierto

aquello que no forma parte
del goteo irreverente
de esta humedad desperfecta


40

no sospecho
tus designios

sostengo mi barba roja
negrísima
en la constante ignorancia
de la palabra exacta

entonces te amo
desde los gestos al llanto
todo el cuerpo todo

como un capitán obstinado
buscando tierra
en la bravura del mar


41

la distancia es

lo que tu cuerpo
dista
de mis
ansias


45

me ofusco

en la costumbre
de recorrerte íntegra

en el filo del papel
en la insistencia de mis verbos
en el sutil adjetivo

hasta el hartazgo
hasta saber tus risas en mi cuello
hasta que el aire de tu aliento
eriza mi nimia espalda

hasta que te veo
como siempre
repleta de mis palabras

(De "Desperfectos (cruda poesía mía)", 2007)

miércoles, 2 de enero de 2008

IRRUPCIONES (pequeños mundos)

Noticia de un suicidio
A Lili, detrás de la cordillera, cerca del mar…

El no sabía escribir. Entendía que ordenar palabras en el papel era sólo depositar signos ilegibles, indescifrables, pero no escribir. Entonces, cuando esto sucedía, cada poesía sin terminar, y mientras durara su corrección, era adherida a la pared, para no ser perdida de vista, para que lo inconcluso fuera tormenta que quite el sueño. Pero un día, las paredes colmadas de intentos pendientes (incluso la ventana misma había sido cegada en algún momento con textos que primero otorgaban un trasluz generoso y después nada; y hasta los cuadros del contrafuerte, la biblioteca y las fotos), habían reducido tanto el espacio que fue necesario utilizar la próxima superficie posible: el piso. Fue así que comenzó a distribuir los textos primero sobre las baldosas, luego sobre los muebles y después en los recovecos que estos otorgaban. Así, el nivel del suelo se elevó tanto que prácticamente se puso en contacto con el techo, y ya no hubo posibilidad. Él nunca supo escribir, y esa fue su forma de morir, sin agitaciones, sin libertad, analfabeto, con sus miles de poemas inconclusos, que nunca nadie leerá, clavándoseles en el cuerpo, oprimiendo su cuello, robándole el poco aire de ese, su pequeño despiadado mundo.


Décimo piso
A Paola F., que parece eterna en su oficina.

Miraba la ventana cada vez que pasaba a su par, con ese abrazo repleto de papeles y obligaciones. Cuando se sentaba en su escritorio ésta quedaba exactamente de frente. Diez pisos -pensaba mientras la observaba-, sólo eso, diez pisos; y abajo ese colchón de gente que amortiguaría cualquier eventual caída. Y los gritos de los jefes y los maltratos y el exceso de tareas y el sueldo que no alcanza. Son sólo diez pisos, y ese colchón de gente… Así transcurrían sus jornadas, con la ventana como protagonista.
El día que tuvo valor, y pudo juntar coraje para abrir la ventana y enfrentar esos diez pisos, ese día, habían decretado asueto administrativo y la ciudad era un desierto.


La historia del radio cuento

La voz venía de abajo de la cama. Sonaba, retumbaba; generaba la acústica perfecta en el silencio de las sombras de las que está hecha la noche. Se colaba por el elástico antes y el colchón después, para atravesar las sábanas, evadiendo la genuflexa ubicación del cuerpo, e irrumpir en los oídos. La historia del radio cuento relataba los pormenores de un hombre normal, con una vida normal, con una familia normal y un trabajo normal. Un hombre que cada noche, antes de acostarse, encendía su radio, que se encontraba debajo de la cama, sintonizaba el radio cuento y escuchaba la historia de un hombre normal con una vida normal, con una familia normal y un trabajo normal.


Destierros

Nunca entendí por que mi abuela se pasó la vida sentada bajo ese árbol que tenía hojas todo el año, y que otorgaba el beneficio de una sombra perfecta. Años me costó comprender que la semilla de la que creció ese hermoso sereno, había sido el único bien que ella consiguió traer desde su patria, apretujada en su pequeño puño, atravesando ese océano inconmensurable. Y que al plantarlo, él se ató a la tierra, y ella a su sombra; y que ya nunca jamás pudieron desprenderse.

(De “Desperfectos (cruda poesía mía)”, 2007)
31

no tengo historias que contar

a despropósito poseo
la certeza de los saurios
transitándome la espalda

como único relato


34

después de la última
de las lagrimas
destrozándose en el suelo

de que el fin del abrazo
nos deje un espacio hueco

de que el lamento inconmensurable
nos desangre las entrañas

yo te diré
aunque vos ya lo sepas

que partir
es un verbo difícil
de conjugar
de digerir


36


vuelo
en la cadencia del ave
en la inconmovible nube

mi tierra se vislumbra diminuta
bajo mis patas
bajo mi panza de algodón

el sol aquí no duele
brilla estoico
se trasluce en mi cuerpo henchido

sé que después
de abrir los ojos
vendrá la entraña

el chirrido de mis tuétanos
ardiendo en el humo de vainillas y azares
que se gesta
en la boca siempre abierta
de mi pipa

y que no seré nunca
nunca más
parte de ese viento norte
que acaricia
mi minúsculo universo

(De “Desperfectos (cruda poesía mía)”, 2007)