miércoles, 17 de octubre de 2007

EL FILO DEL PU( )AL

Advertencia
En un primer momento, creí que los hechos se( )alados a continuación me habían sido confiados por el mismísimo protagonista, dos días después de sucedidos. Yo intenté relatar una historia al respecto y no pude hacerlo. Las palabras que proceden son un peque( )o y empe( )ado, aunque insuficiente, intento en ese sentido. Sólo después de escritas entendí que jamás había estado en Espa( )a, y que mucho menos podría haber conocido a I( )aki Nú( )ez. Podrá decirse o pensarse entonces que acaso yo soy el protagonista; en tal caso, ni yo mismo ni estas palabras, ni este papel ni usted, entra( )able lector, existimos.



Al abrir los ojos, las laga( )as cotidianas no entorpecieron su visión. Frunció el ce( )o, levemente, y se miró en el espejo. El sue( )o, de otras tantas ma( )anas, desde( )aba la peque( )a e imperceptible imagen del reflejo. Espa( )a en esos a( )os respiraba olor a espanto, a ca( )ón. Constri( )ó nuevamente al espejo, desconfiado, desafiante. Extra( )amente no había nadie. No pudo acompa( )ar su pu( )o hacia el bolsillo izquierdo del pijama, no hurgó, no instigó, y no dio con su pa( )uelo. No halló se( )as, rastros. Algo andaba mal. Giró su humanidad ciento ochenta grados, con la cabeza gacha, buscó ce( )irse con ambas manos al lavabo. No consiguió hacerlo. Entonces su respiración comenzó a acelerarse. Corrió hasta el cuarto y advirtió que en el teclado de su máquina de escribir faltaba una letra. Trató una y otra vez y no logró escribir su nombre. Tampoco sus u( )as estaban en el lugar exacto. Algo andaba mal, definitivamente. Todo parecía ensue( )o. Revolvió sus papeles, insistentemente. Era su efigie, sí, la de la cedula de identidad, pero no pudo leer su nombre ahí. El desenga( )o y la desazón fueron un hecho. Las sombras todo lo cubrieron. Así, el se( )or I( )aki Nu( )ez, como un ni( )o que extra( )a sus mu( )ecos, eligió el filo del pu( )al. Ese día no pudo morir.


A Ana Lucía Mondada

3 comentarios:

Art Delivery dijo...

Muy bueno, Leo, súper original y con varios niveles de lectura. Podríamos hablar largo tiempo, por ejemplo, acerca de la función constitutiva del lenguaje en este cosmos humano. Y conste que pude escribir todo esto porque no se me cruzó ninguna Ñ.
Un abrazo entra()able.
Gabriel

Leo Mercado dijo...

Jajajajaja, gracias Gabriel; tus comentarios tienen la facultad de dejarme pensando, siempre, en muchas cosas. El filo del pu()al es un ser extraño para mí; algo que me vino forzado, de alguna manera, en un momento particular de mi vida. Vos bien sabrás que uno no escribe sólo por que tiene ganas de hacerlo, sino más bien por que siente un impulso incontrolable por hacerlo. En fin, considero que el lenguaje (y sus usos, fundamentalmente) es una forma de resistencia. Este relato breve fue mi forma de aportar en ese sentido. Me gustaría seguir charlando sobre esta última idea...
Abrazos

Redacción dijo...

¡Qué capo!!!
Por favor seguí pasando la escoba y encontrá cosas como estas.

Me estoy haciendo adicta a tus letras.
Fijate que me quedo sin argumentos para comentar. Lo tuyo supera expectativas